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Punto de Vista

Sara Martínez Gutiérrez · Expresión COBAQ

En COBAQ, a través de la Reunión de Academia, fortalecemos la educación socioemocional

En las instalaciones del COBAQ plantel 5 Cadereyta, se llevó a cabo la Reunión de Academia de la Región Cadereyta. Fue un espacio valioso donde, por un momento, pausamos las clases sin dejar de tener en el centro de nuestra reflexión a quienes dan sentido a nuestra labor: nuestros estudiantes.

La pregunta que guio el ejercicio propuesto con el acompañamiento del Departamento Psicopedagógico de COBAQ fue directa y poderosa: ¿Qué es la juventud? ¿Cómo son nuestros jóvenes estudiantes?

Lo que parecía una simple dinámica, se convirtió en una profunda reflexión sobre el papel que jugamos como docentes en el desarrollo de sus vidas, sus emociones y su crecimiento personal.

Las respuestas surgieron con espontaneidad y fuerza: juventud es energía, revolución, ímpetu, primavera, alegría, movimiento, vida en esplendor, amor, libertad, explosión de emociones, proyección… Comprendimos que la juventud no se limita a una etapa biológica o a un sinónimo de rebeldía o inmadurez, sino que es un proceso complejo de transformación que implica no solo lo físico, sino también lo cognitivo, lo emocional y lo social.

Nuestros estudiantes claman en silencio: ¡empatía! Y esa es la clave. No se trata de justificar o sobreproteger, sino de comprender y acompañar. Reír con ellos, reconocer su tristeza, su entusiasmo o su soledad, entender su lucha interna, su búsqueda constante de sentido. Son reflejo de la complejidad del ser humano en formación, esperando ser comprendidos, acompañados, potenciados y empoderados.

La juventud transita por los tiempos del cambio, y su camino se construye día a día en las aulas, en sus hogares y en su entorno. Mientras el mundo adulto parece ir con prisa, ellos —a su ritmo— buscan respirar paz, detenerse un momento y conectar con su esencia. Nosotros, como docentes, debemos también detenernos, mirarlos con otros ojos, y revalorar esa energía vibrante que representan. Que la juventud no quede solo en la nostalgia o en los versos de Rubén Darío: “Juventud, divino tesoro…”.

Agradezco profundamente al Colegio de Bachilleres del Estado de Querétaro, a través del Departamento Psicopedagógico, por su compromiso con la formación integral de nuestros estudiantes y por propiciar espacios tan valiosos de reflexión para la labor docente.

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