Santiago de Compostela está situado al norte de España, es la capital de Galicia y miles de peregrinos caminan hasta 850 kilómetros para visitar su catedral. Es la tercera ciudad más visitada por los católicos, después de El Vaticano y Jerusalén, pero ¿qué tiene de especial esa catedral? ¿por qué un promedio de 4 mil personas llega diario a esa ciudad?, ¿qué papel juega Cadereyta de Montes en un lugar tan lejano y tan importante?
Nos dice la tradición cristiana, que en el año 813, un ermitaño llamado Pelayo, vio en el cielo una descomunal lluvia de estrellas, pero había algo extraño: todas las estrellas parecían caer en un mismo punto a lo lejos. Con mucha curiosidad, Pelayo fue hasta el lugar a donde caían estas estrellas y encontró los restos de tres personas, una de ellas, con la cabeza fuera de su lugar, lo que indicaba que había muerto decapitado. Pasó el tiempo y después de mucha investigación, revisión de documentos antiguos, pergaminos y datos arqueológicos, llegaron a la conclusión de que eran los restos de Santiago el Mayor, uno de los doce discípulos que compartió la mesa con Jesús en la última cena. Construyeron una pequeña ermita y poco a poco se fundó una ciudad alrededor a la que llamaron campo de estrellas o Campus Stellae , en latín, que al castellanizarse quedó como campo Estela y finalmente Compostela. (Por eso de la lluvia de estrellas de Pelayo).
Desde entonces miles de peregrinos caminaron de todas partes de Europa para ver las reliquias de Santiago y con el tiempo se fue trazando una ruta que hasta hoy se conoce como: “El camino de Santiago”. La ermita se convirtió en una iglesia y después en una catedral de aspecto modesto, pero muy concurrida hasta que llegó un arzobispo a administrar la catedral y la trasformó por completo, decorándola con un estilo barroco, dándole la apariencia impresionante que hasta hoy en día conserva. ¿Quién era este arzobispo que remodeló por completo la catedral?
En 1634 nació un hombre llamado Antonio de Monroy e Hijar, cuyo padre era un rico hacendado y socio en algunas minas. Antonio tenía un futuro próspero, pues su padre lo entrenaría en los negocios y los heredaría algún día, pero Antonio renunció a esta fortuna y optó por hacerse religioso, ingresando con los dominicos y más tarde se convertiría en el líder mundial de esta orden, fue amigo del papa Inocencio XI y del rey Carlos II de España. En 1685, fue nombrado arzobispo de la catedral de Santiago de Compostela. A su llegada a Santiago, se dio cuenta que la catedral se encontraba en un pésimo estado, por lo que inició la remodelación de la misma, financiando el mismo los trabajos.
Se hizo un trabajo artesanal impresionante en las fachadas de cantera, se forró con plata el altar mayor y se construyó una urna de plata en donde hasta hoy descansan los restos del Apóstol. Los trabajos de orfebrería los coordinó un artesano platero que mandó traer de su tierra natal, de apellido Peña del Toro y la plata para cubrir el altar y hacer la urna, la mandó traer de las minas de donde su padre era socio, pero ¿cuál era su tierra natal? ¿Cuáles eran estas minas de donde su padre era socio? Pues este tan querido arzobispo, nació en la ciudad de Santiago de Querétaro y las minas de donde mandó traer parte de la plata para los trabajos en la catedral eran la mina del Santo Entierro en San Joaquín y otra mina que está en un pueblito que a lo mejor les suena conocido: “el real de minas de Maconí”, sí, señores, en Cadereyta de Montes.
Don Antonio de Monroy e Hijar pidió varias veces su cambio de arzobispado en alguna catedral de la Nueva España, pues ya había estado mucho tiempo muy lejos de su tierra, pero era tan querido en Santiago de Compostela, que no lo dejaron regresar. Murió en 1715 en Santiago de Compostela y sus restos descansan al interior de la majestuosa catedral, en la capilla del Pilar.
Hay tantas cosas que muchas veces desconocemos de nuestra tierra y de la riqueza que posee. Yo he sido uno de los peregrinos que han caminado el camino de Santiago, y si ya de por sí es una sensación incomparable llegar a ver los restos del Apóstol, imagínense lo que se siente saber que desde tan lejos, voy a poder ver un pedacito de mi tierra y saber el papel tan importante que realiza a nivel mundial, religioso y espiritual ese pedacito de mi tierra.
Sin saberlo, 4 mil personas diariamente van a visitar a un hombre, que está cobijado por un pedacito de Cadereyta de Montes. En España está Galicia, en Galicia está Compostela, en Compostela está Santiago y Santiago… literal, está en Cadereyta de Montes.






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