Memoria de Morante
El libro Memoria de Morante constituye una obra singular dentro de la literatura taurina contemporánea. Zabala de la Serna no se limita a narrar la temporada 2025 de José Antonio Morante de la Puebla, sino que construye un relato que oscila entre la crónica periodística y la meditación existencial.
El resultado: un texto que cuestiona al lector sobre la fragilidad de la memoria, la vulnerabilidad del genio y la capacidad del arte para convertirse en una vía de salvación.
El primer punto crítico es la desmitificación del héroe. Morante aparece no como el torero invencible, sino como un hombre quebrado por la depresión y los tratamientos médicos que borraron sus recuerdos.
Esta exposición de la fragilidad humana rompe con la tradición hagiográfica de la literatura taurina, que suele glorificar y mitificar al matador. Zabala, en cambio, muestra que el verdadero heroísmo no está en la perfección, sino en la lucha contra su propia ruina.
El segundo eje temático de la obra es la memoria como fundamento del arte. El toreo, como cualquier disciplina artística, se sostiene de la acumulación de experiencias, en la memoria corporal y emocional. Sin embargo, Morante se enfrenta al vacío: no recuerda sus faenas, ni sus gestos, ni sus triunfos. En esa ausencia, Zabala encuentra una paradoja fascinante: el artista que, privado de memoria, debe reinventarse cada tarde, recreándose desde la nada.
El libro plantea así una reflexión universal: ¿qué ocurre cuando la memoria, soporte de la identidad, se desvanece?
El tercer aspecto crítico que aborda es la resurrección mítica. La temporada 2025 se convierte en un relato épico, donde el torero desafía la lógica médica y taurina para firmar actuaciones memorables.
Zabala construye una narrativa que trasciende a los hechos y se adentra en lo mítico. Morante no solo regresa, sino que lo hace como símbolo de resistencia, como figura que encarna la posibilidad de renacer desde la oscuridad. En este sentido, el libro dialoga con la tradición literaria de la tragedia y la redención.
Zabala escribe con un tono dramático y reflexivo, más cercano al ensayo literario que a la biografía convencional. Su prosa convierte la crónica taurina en un espejo de la condición humana. El lector no solo se enfrenta a la historia de un torero, sino a una meditación sobre la memoria, el arte y la vulnerabilidad.
En este sentido, Memoria de Morante se inscribe en una corriente de obras que buscan trascender el ámbito taurino para situarse en el terreno de lo universal.
Memoria de Morante no es únicamente un libro sobre tauromaquia, sino una obra que invita a pensar en la fragilidad del ser humano y en la capacidad del arte para convertirse en refugio frente al olvido.
Zabala de la Serna ofrece un relato que desmitifica al héroe, cuestiona el papel de la memoria en la creación artística y eleva la resurrección de Morante a la categoría de mito. Su valor crítico radica en mostrar que el verdadero triunfo no está en la perfección técnica, sino en la lucha contra la propia vulnerabilidad.
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