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Punto de Vista

María Eugenia Zimbrón Sánchez • Expresión COBAQ

El aroma de la inclusión en COBAQ: emprendimiento con propósito

Hay aprendizajes que comienzan en un salón de clases, pero encuentran su verdadero sentido cuando salen de él. En el Colegio de Bachilleres del Estado de Querétaro (COBAQ), cada plantel es un espacio donde nuestros jóvenes descubren que aprender también significa crear, participar, asumir responsabilidades y encontrar su propia manera de aportar a la comunidad.

Un ejemplo de ello florece en el EMSaD 7 Higuerillas, donde el aroma del romero y la lavanda impregna las mañanas y convierte el huerto escolar en un aula viva. Ahí, nuestros estudiantes siembran, cuidan y cosechan hierbas aromáticas que posteriormente utilizan para elaborar jabones artesanales. Lo que pudiera parecer una sencilla actividad productiva se convierte en una experiencia educativa que integra conocimientos, creatividad, trabajo en equipo y, sobre todo, inclusión.

En COBAQ creemos que la educación es un derecho y que nadie debe quedar fuera de la oportunidad de aprender y desarrollar su potencial. Por eso, nuestra comunidad educativa trabaja para acompañar a cada estudiante de acuerdo con sus capacidades, necesidades y talentos. En este proyecto participan jóvenes con distintas discapacidades y neurodivergencias, quienes encuentran en el emprendimiento una oportunidad para fortalecer su autonomía, seguridad y confianza.

Desde la semilla que se deposita en la tierra hasta el jabón que llega a las manos de un consumidor, cada paso representa un aprendizaje. Esta experiencia representa el espíritu que queremos fortalecer en todo el COBAQ: una educación que no se limita a transmitir conocimientos, sino que prepara para la vida. Una educación que reconoce la diversidad como una fortaleza y que abre caminos para que cada joven pueda construir su propio proyecto de vida.

El emprendimiento con propósito nos recuerda que detrás de cada producto hay una historia de esfuerzo, y detrás de cada estudiante hay un potencial que merece ser acompañado. Por eso, cuando en COBAQ sembramos una semilla, no solo esperamos que crezca una planta; buscamos que también crezcan la autonomía, la confianza, la creatividad y los sueños de nuestras y nuestros estudiantes.

Porque en COBAQ, cada plantel es un espacio para aprender, cada estudiante es una historia que merece ser escuchada y cada oportunidad de inclusión es una semilla para construir un mejor futuro.