“El fin de la fiesta”, análisis de la situación actual de la tauromaquia en España con valentía, lucidez y libertad
Hace unos meses recibí un regalo muy valioso de un amigo que tiene la costumbre de año con año ir a la Feria de San Isidro en Madrid; desde que me envió la foto al salir de la librería, comencé a saborearlo y a imaginar los momentos que pasaría disfrutando este libro, y, a unos meses de cumplir en nuestro país 500 años de festejos taurinos y los recién cumplidos 346 años en nuestra bella ciudad de Querétaro, quiero platicarles de su contenido.
“EL FIN DE LA FIESTA, Por qué la tauromaquia es un escándalo… y hay que salvarla”, escrito por Rubén Amón y editado por Debate, un valiente, brillante y controvertido escrito sobre la situación actual de los toros y España. Y es que, a juicio de Amón, la llamada fiesta nacional, parece que hoy escandaliza a la sociedad española, que reniega de la muerte; aunque la sociedad mexicana, no se queda atrás.
El autor escribió: “Los dogmas prohibicionistas, el acoso político y la sublimación de las sociedades incoloras, inodoras e insípidas que convierten hoy a la tauromaquia en un espacio de resistencia y de incomodidad que la hace más atractiva que nunca”, y continuó, “con la prohibición que pretenden el movimiento animalista y algunos sectores políticos, se pone también en cuestión la propia sociedad, porque los toros son para sus detractores sólo un medio para alcanzar un fin, el final del sistema”.
Rubén Amón reúne en su libro el mito, arte y cultura de los festejos taurinos; además de su misterio, vocación y filosofía, y afirma que: “la tauromaquia es del pueblo… y, aunque no tiene color político, por el contrario, la política sí que ha tenido color taurino, porque muchos de ellos utilizan palabras de la caló taurina”.
Cayetana Álvarez de Toledo, diputada por Cataluña por el Partido Popular, comentó en una entrevista: “Este libro es un alegato contra la estúpida y tóxica politización de los toros. Esa que llevó al nacionalismo catalán (categoría en la que incluyo al PSC, por supuesto) a cometer la fechoría de prohibir los toros en Cataluña y en cambio proteger, reivindicar y financiar los [Bous al Carrer], una fiesta taurina popular en la comunidad de Valencia y Cataluña”.
También reivindicó el ambiente de la fiesta brava al afirmar que “Los toros son algo más que España. Son el Mediterráneo. Son también Iberoamérica: el gran Roca Rey. Son Francia, desde luego…”. Y concluyó afirmando que: “Rubén Amón es un hombre libre. Y en los tiempos que corren, de censura y sobre todo de autocensura, la libertad es un valor supremo”.
El subtítulo del libro califica de “escándalo” la tauromaquia, estableciendo una premisa y un punto de apoyo para la argumentación. Por escándalo el autor entiende algo escabroso, en el sentido más estricto de la palabra: algo fuera de su tiempo y de su espacio, imposible de incluir en los códigos del buen gusto, la decencia y la moral dominante en las nuevas generaciones.
En un mundo laico, sin rituales ni jerarquías marcadas con símbolos, una manifestación tan misteriosa, mística y brutal como la tauromaquia no tiene cabida. Los toros son una liturgia de sacrificio con un sentido trascendental.
Como en una obra trágica sobre el escenario de la arena del albero, se escenifica una lucha entre el hombre y la naturaleza; y al contrario de lo que sucede en un teatro, la sangre y la muerte son reales. El sacrificio se consuma de verdad y el cuerpo sacrificado acaba guisado a la cordobesa en los mejores restaurantes de la ciudad.
Al terminar la ópera Carmen, no nos comemos a la soprano protagonista. Al final del cuarto acto, María Callas se levanta y sale a saludar al público, que aplaude entusiasmado porque sabe que es una muerte ficticia. Carmen nunca muere de verdad; “No es fácil desarmar y eliminar de la obra su apología de la tauromaquia, que se eleva por encima del panfleto”, comenta el autor.
El escándalo de los toros es su verdad, una verdad definitiva y rotunda que no tiene nada que ver con la verdad del teatro o del cine, conseguida a través de trucos tecnológicos. Los toros son arte, y éste se consigue por medio de un ritual antiquísimo.
Para Rubén Amón aceptar esta misa, como lo explica en las páginas donde describe el rito ejecutado al atardecer, con la sombra cubriendo la arena durante las faenas, convirtiendo el ocaso en metáfora de la muerte que se presenta en la plaza… es emocionante y esclarecedora; es, en cierto modo, una rebeldía contra la purificación y la hipocresía de un mundo que se ha distanciado tanto de todo aquello que da sentido a una comunidad y expresa su relación con la naturaleza.
El vacío de simbolismos de las sociedades occidentales es un hecho muy conocido y analizado en la filosofía contemporánea. Los ritos cumplen una función trascendental en la formación de la identidad. Sin ellos, lo colectivo se minimiza y las culturas se diluyen poco a poco.
El autor recurre a este lugar del pensamiento humano para explicar las corridas de toros, porque hace de su libro algo muy sólido que interpela a cualquier lector. Gracias a eso, todos los aspectos que aborda, que van desde la política hasta la masculinidad pasando por el animalismo y la ecología, exigen atención en la lectura.
No es fácil desarmar su apología de la tauromaquia, que se eleva por encima del discurso animalista y señala paradojas e incongruencias en la mayoría de los alegatos antitaurinos.
“Los toros pueden desaparecer”, comenta Rubén Amón y el título parece una resignación inapelable, pero no deberían desaparecer por las razones morales y animalistas que se afirman habitualmente, porque la mayoría son falacias y falsedades.
Con todo esto, no quiero decir que el libro “El fin de la fiesta” sea irrebatible, más bien difícil en el buen sentido de la palabra. Exige a los lectores detractores de la tauromaquia un esfuerzo a la altura del que ha hecho el escritor, y esa es quizá su virtud más notable: convierte un debate de baja intensidad argumental en una discusión que vibra en el núcleo de lo que somos como sociedad y como individuos.
Los invito a leer el libro para estimular una reflexión colectiva de lo que está pasando en España con el escándalo de los espectáculos taurinos, que al igual que en nuestro país, sufre los mismos embates. Debemos leer, informarnos, analizar y entender que todo en ésta vida evoluciona… hasta las tradiciones, si es que queremos que la tauromaquia sobre viva en nuestro país otros 500 años.
Muchas gracias.




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