Las plazas de toros en Querétaro / II parte
LA PLAZA DE TOROS DE ORIENTE O DE LA HUARACHA
En la Navidad de 1826 se inauguró la primera plaza fija de adobe y madera, frente a la entrada principal de la Alameda Central de Querétaro; se le llamó plaza “De Oriente” y estaba en la calle de la Tauromaquia, que posteriormente cambió de nombre por el de calle De la Huaracha, junto a la llamada “Plaza de Gallos”, propiedad de don Feliciano Vélez, que era un palenque que ahí existía a espaldas del Molino del Rey. Su construcción costo $6,000.00 reunidos por un comité de accionistas que efectuaron 60 corridas de toros, con un costo por entrada de 1 ½ reales por persona.
Posterior a la guerra de independencia los gobiernos en turno tuvieron actitudes oscilantes entre la prohibición absoluta y el permiso condicionado a la realización de los festejos taurinos, siendo casi siempre los grupos liberales quienes se oponían a la fiesta brava por considerarla un espectáculo sangriento, perjudicial a la moral pública y ofensivo para las buenas costumbres; sin embargo, permitían la realización de los 60 festejos taurinos para los que fue autorizada esa plaza, ya que muchos de ellos se hacían para obtener fondos para la construcción de edificios públicos de la ciudad y otras obras públicas; incluso en 1829 el gobierno en turno obtuvo la autorización de la legislatura para constituirse como empresario de las corridas de toros. En 1831 se autorizó que la “Junta Patriótica de San Juan del Río” obtuviera recursos económicos con la realización de 8 corridas de toros.
Durante el tiempo inter corridas, solo se usaba la “Plaza de Gallos” (como palenque obviamente); esto y el cambio de nombre de calle de la Tauromaquia al de antigua calle de La Huaracha, fue lo que permitió que la gente confundiera el nombre y la comenzara a llamar como “Plaza de la Huaracha” por estar ubicada en ese entonces en la calle del mismo nombre, hoy calle de Reforma, entre Vergara y Corregidora.

En 1877 el gobernador del estado, general Antonio Gayon, expidió un reglamento taurino en el que se especificó que las corridas debían ser precedidas por dos miembros del ayuntamiento quienes vigilarían que se realizara con apego a la ley y tenían la obligación de examinar a los miembros de la cuadrilla para asegurarse de que no actuaran en estado de embriaguez. El reglamento también especificaba que en el momento de matar al toro solo se deberían dar dos estocadas y salvo que la situación lo ameritara, una más y siempre con el permiso de la autoridad.
LA PLAZA DE TOROS DE OCCIDENTE
En 1870 se construyó la primera plaza de toros de cal y canto en Querétaro llamada “Plaza de Occidente”, ubicada en la calle de San Fernando y propiedad de don Silvestre Méndez, fue construida en los terrenos donde estuvo instalada la Real Fábrica de Tabaco de San Fernando y la madera de sus techos se utilizó para fabricar el graderío de los tendidos. En el cartel inaugural figuró el torero local Lino Zamora.
En este coso se desbocó la inclinación de los queretanos a organizar corridas benéficas de aficionados, realizada ya sea para reunir fondos para colaborar con los gastos de obras y mejoras materiales del municipio, o para el pago de la deuda contraída con los Estados Unidos, o para auxiliar a las víctimas de tragedias acaecidas en diversas partes del país e incluso en el extranjero.
Las funciones taurinas filantrópicas eran organizadas por “La banda musical del Batallón del Estado” o por alguna otra agrupación y precedidas por un comité de reinas escogidas entre las señoritas de la sociedad, las cuales premiaban el arrojo de los lidiadores participantes al final de la corrida con lazos y flores que prendían de sus antebrazos.
En esta plaza de toros nació la tradición del festejo taurino navideño por ahí de 1880 y que fue suspendido la Navidad de 2020 por la pandemia del Covid19 y el último festejo fue el 25 de diciembre del año 2022, antes de ser inhabilitada la plaza Santa María por un dictamen de Protección Civil.
Ya de 1885 en adelante comenzaron a ser contratados toreros de oficio y no solo aficionados locales, por lo que el interés por la fiesta brava se incrementó, incluso entre las damas de la época, ya que hay constancia de que en nuestra ciudad actuaron dos damas toreras; en 1893 María Rodríguez, quien actuaba en la cuadrilla de Ponciano Díaz, “El torero Charro o Charro Ponciano” y en 1897 la española Ignacia Fernández “Guerrita”, quien era parte de la cuadrilla de Manuel Martínez “Feria” y también se incrementó la presencia en el ruedo de cuadrillas infantiles y juveniles.
De los matadores que se tiene registro de sus actuaciones en la Plaza de Occidente están Valentín Zavala, Manuel Cervera, Abraham Parra, Arcadio Ramírez “El Reverte Mexicano”, Vicente Segura, El Queretano Lino Zamora, Ponciano Díaz y los españoles Ignacio Cadea, Manuel Martínez “Feria”, Manuel Díaz Lavi “El Habanero”, Castor Ibarra “Cocherito de Bilbao” y el más famoso de la segunda mitad del siglo XIX, Luis Mazzantini “El Rey del Volapié”.
La “Plaza de Occidente” fue demolida en 1903, ya que entró en dura competencia con la nueva y recién inaugurada en 1898 plaza de toros “Colón”, construida en 1894, primero como plaza desmontable y posteriormente construida de material.




Añadir comentario