Portada » Carlos Alberto Vega Pérez · Albero
Albero Taurino

Carlos Alberto Vega Pérez · Albero

¿Qué es la bravura?, según Juan Pedro Domecq Morenés y la necesidad de adaptarse a las embestidas de la época, porque aquellos que no lo hacen, terminan desapareciendo

El ganadero Juan Pedro Domecq Morenés fue el protagonista en la segunda sesión de la XXIII edición de las “Lecciones Magistrales” de Aula Taurina realizada en el Salón de Carteles de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, realizada en enero del presente año.

El criador de reses bravas dictó una conferencia sobre su particular concepto de bravura y los destacados avances en la investigación y la genética que realizó su padre y los principales cambios a realizar con la vacada de acuerdo con los resultados obtenidos en la campaña 2024.

Inició hablando sobre la crianza y selección del toro bravo, y su evolución a lo largo de los años, adaptándose en todo momento a las exigencias de los públicos de cada época y de los toreros.

El coloquio comenzó con una referencia a Juan Pedro Domecq Solís, padre del actual propietario de la divisa, quién fue un auténtico visionario, un adelantado a su tiempo, que vislumbró hace décadas cuál sería el toro del futuro, el que en la actualidad está saliendo cada tarde por chiqueros. Sobre él aseveró Juan Pedro Domecq Morenés que “a mi padre se lo debo todo”. Acerca del concepto de “Bravura Integral”, acuñado por su abuelo, afirmó que “se trata de la forma en la que acomete un toro, que, si es por abajo, humillando, conlleva más exigencia y más plasticidad”. “La bravura es efímera, con matices y misteriosa, es un genérico y además tiene un especifico”.
Continuó haciendo una reseña del concepto de bravura en su familia: su abuelo Juan Pedro Domecq y Díez, en una entrevista publicada en la revista El Ruedo No. 746 en el año 1958 dijo: “Bravura es la capacidad de luchar hasta la muerte, por tanto, a lo largo de toda la lidia; es por ello que para valora y calificar al toro debe tenerse en cuenta su lidia en todos los tercios”.

Ello dio lugar al nacimiento del concepto “Bravura Integral”, que más tarde acuñaría Juan Pedro Domecq Solís en la página 148 de su libro; es decir, bravura durante toda la lidia y no solo en el tercio de varas como solía hacerse antiguamente. Domecq y Díez decía: “La bravura es una misteriosa cólera que poseen solo los toros bravos, de morir sin ceder y atacando. Debe aceptar la lucha y entregarse a ella sin vacilación, sin extraños. Es una fuerza ciega y sin el más mínimo atisbo de que pudiera ser un retroceso, una debilidad”.
“Un toro bravo es un hermoso y orgulloso animal que ataca siempre, sin el menor resquicio de miedo”. “La bravura consiste en ir siempre donde le llaman y se complementa con otros matices”. “Un toro será tanto más bravo, cuanto más embista a todo lo que se mueve en el ruedo delante suyo , que es distinto a la embestida en oleadas para huir o defenderse”.

Juan Pedro Domecq Solís, en la página 106 de su libro, aseguró: “Ahora sí que vamos a poder llamar bravura a la acción de acometer, el ansia de combatir sin pensar en otra cosa que el ataque… La acción de acometer se transforma en embestida y la capacidad de atacar se transforma en bravura”. Es decir, que resumidamente define la bravura como la acción de acometer, de combatir. “La bravura es la capacidad de lucha del toro hasta el momento de su muerte; son las ansias de embestir a lo largo de toda la lidia”.
“No hay ganadería sin ganadero y sin duda, es una de las frases más acertadas que hay en el mundo de toro”, comentó Juan Pedro Domecq Morenés, “y digo acertada, porque el propio criador es el que les da la personalidad a sus animales buscando un tipo de embestida muy personal, esa que es la que sueña ver en esos animales que cría. Por eso, pese a existir grandes similitudes entre ganaderos, cada hierro es un mundo. Muchas veces nos enrocamos y ponemos el foco en el encaste que tiene una divisa u otra sin pensar en el concepto de bravura que tiene ese ganadero en la cabeza”.

“Muchos criadores han introducido en sus vacadas animales de otros encastes, sementales que le han servido para dar un paso más hacia aquello que les llena como ganadero. Núñez del Cuvillo ya lo hizo en su momento con una amalgama de sangres donde se encontraba el encaste Núñez, Domecq, Osborne y Atanasio, cuatro ramas de la sangre Vistahermosa que perduraron en mayor o menor medida en la casa debido a la posterior selección”.

Hace unos días me preguntaron: “Si tuviera que buscar fuera, ¿dónde buscaría Juan Pedro Domecq Morenés? En Jandilla, con mi tío Álvaro, algunas características de Atanasio, otras de Las Ramblas… son pimienta para el guiso. Pero siempre buscando la mayor amplitud de caracteres para conseguir la bravura y luego trabajar sobre lo que tenía, intentando abrir la ganadería lo máximo posible”.
Ante esa respuesta me preguntaron: “¿Ha buscado en Atanasio? Mira, el toro Aldeano, de Victoriano del Río, es hijo del toro Berroqueñode Antonio Ordóñez que lo hizo mi abuelo y eso ha marcado la forma de embestir de esa ganadería. Mi abuelo ya lo hizo. Muchos ganaderos lo hacen, pero a lo mejor no lo cuentan. Cada ganadero busca lo que cree que cada ganadería necesita y cada ganadería necesita un complemento distinto”.

Para Domecq Morenés “ser ganadero es una de las formas más apasionantes en las facetas de la vida”. Uno de los aspectos más importantes para estar presente en las ferias y que los toreros quieran acartelarse con los toros de una determinada vacada, en este caso con la de Juan Pedro Domecq, es “adaptarse a las embestidas de la época, porque aquéllos que no lo hacen, terminan desapareciendo” y afirmó que “una de las grandes virtudes que debe poseer un ganadero es la intuición, si bien también es necesaria una buena dosis de paciencia y humildad”.

Las hechuras de un animal bravo, su morfologíao fenotipo, también ocupan un lugar destacado en la alquimia de la selección. Es por ello que Juan Pedro Domecq Morenés expresó que “la morfología es otra de mis obsesiones, buscando el equilibrio adecuado entre ésta y el trapío. Busco también la profundidad que es aquel toro que se emplea de principio a fin, se entrega y humilla de apertura hasta el final en la muleta”. Y en éste sentido, el ganadero se pronunció en favor de que se haga una nueva revisión de las puyas en la suerte de varas.

Por último, recordó el magnífico juego ofrecido por el toro “Rebeco”, al que cuajó de forma sensacional el matador Alejandro Talavante en la feria de San Isidro 2024, al cual le dieron puyazos leves y sobre el cual aseguró que “era hijo del primer semental de su historia ganadera, y se lo echó a sus vacas por su morfología y por su belleza singular”.

Estimado aficionado, un tema para reflexionar… ¿Qué queremos ver en las plazas de toros?: ¿toros bonitos para el respetable y a modo para el lucimiento artístico del torero, o toros bravos para que el matador demuestre valor, técnica, don de mando con capa y muleta, y se luzca durante la lidia?, porque el ganadero cría lo que el público pide y los empresarios compran.

Muchas gracias.

Juan Pedro Domecq Morenés, en la XXIII edición de las “Lecciones Magistrales” de aula taurina, en el Salón de Carteles de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, en enero del 2025.

Añadir comentario

Clic aquí para escribir un comentario