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Albero Taurino

Carlos Alberto Pérez Vega · Albero

Los encastes del toro de lidia en España, en peligro de extinción

Existe una amenaza real de desaparición de los encastes minoritarios en el toro de lidia español. En los últimos estudios realizados por el genetista Javier Cañón para el Ministerio de Agricultura de dicho país, se incluyen las ganaderías: Miura (casta Cabrera), Cuadri (casta Vistahermosa, encastes Urcola-Santa Coloma y Gamero-Cívico), Prieto de la Cal (Casta Vazqueña), Pablo Romero actualmente Partido de Resina (casta Gallardo, encaste Pablo Romero), Conde de la Corte (casta Vistahermosa, encaste Parladé), Concha y Sierra (casta Vazqueña), Albaserrada (casta Jijona, encaste Pedrajas, Coquilla de Sánchez Arjona (encaste Santa Coloma) y aunque no son todas, estas son las que por consenso entre todas las agrupaciones de ganaderos de reses bravas, se consideran en peligro de desaparecer.

Con el proceso de domesticación de los bovinos, surgieron las migraciones africana y europea, y con ellas se reunió toda una diversidad genética que provenía de cada una de esas civilizaciones que dieron origen de la domesticación.

La subespecie bovina de lidia es muy saludable, pero está compuesta por encastes poco saludables, por el peligro que acecha a determinadas líneas minoritarias que están al borde de la extinción y por eso debemos preservar la diversidad genética del toro de lidia. Para que se entienda mejor, si desapareciera una ganadería de un encaste mayoritario, no significaría mucho desde el punto de vista genético, porque hay otras explotaciones con los mismos caracteres hereditarios. Sin embargo, sería irrecuperable si esto sucediera con Miura, Coquilla o Partido de Resina pues se perdería mucho más que una ganadería.

Una raza está constituida por un conjunto de individuos que alguien es capaz de distinguir de otro, por las características entre ambos grupos, y esto es posible porque se aíslan principalmente de manera geográfica. Así surgieron la gran cantidad de razas que hay en todas las especies domésticas.
Pero el toro de lidia es un caso particular, ya que reúne orígenes muy distintos de las vacadas localizadas en los grandes ríos, o los valles y montañas, de donde se extrajeron determinados animales para los festejos que en su origen fueron muy variados; esa gran diversidad de acontecimientos permitieron el desarrollo de una variedad de animales y a medida que hubo una transmisión de gustos, se produjo una estandarización zootécnica, que derivó en el surgimiento de razas productoras de leche y carne, y limitó el desarrollo del toro de lidia, que además restringió su domesticación a partir de que la lidia quedó constituida por unos patrones determinados, para resaltar su fortaleza, rusticidad y bravura en los ruedos.

Esto dio pie a que algunas de las castas fundacionales desaparecieran. Una de la que más sufrió fue la casta navarra, convertida en marginal porque sus animales eran muy impredecibles.  
El toro de lidia debe ser reclasificado como una subespecie bovina o una metaraza debido a la gran diversidad genética que existe entre las unidades genéticas que la componen.
Realmente es un conjunto racial, como también sucede con el cerdo ibérico, que no hay una raza, sino muchas.

Surgen pequeñas poblaciones porque los ganaderos no mezclan. Cada ganadero quiere hacer su propia línea y es un orgullo de la tradición ganadera tener su propio encaste. Cualquiera que haga eso genera una población aislada y, por lo tanto, la razón por la que se cría y desarrolla una raza.
Se han realizado estudios genéticos en el toro de lidia desde 1997, pero uno de los más importantes fue el realizado en el 2014, donde se emplearon herramientas genéticas muy especializadas, aunado al gran muestreo llevado a cabo gracias a la Unión de Criadores de Toros de Lidia, ya que a pesar de que existen otras cuatro agrupaciones de ganaderos, se pudo configurar muy bien el estudio, ya que esta asociación reúne cerca del 90 por ciento de la genética global, a excepción de la casta navarra.

Es muy importante reconocer la especificidad de la biología de los toros de lidia y no solamente aceptar que es un animal que se puede lidiar. Hay más diferencias entre dos encastes que entre dos razas bovinas, y en algunos casos es hasta cinco veces superior la diferencia biológica.
¿Qué se pierde cuando desaparece un encaste? En muchas ocasiones, desaparece una o dos ganaderías, pero en el toro de lidia, al ser tan grande la diferencia genética entre los diferentes encastes, la diversidad genética es mínima en algunas ganaderías y si se pierden, son irrecuperables.

¿Para qué sirven los estudios genéticos de diferentes encastes? Ayudan por el hecho de poner al toro de lidia en el mundo actual, ofrece información sobre este patrimonio riquísimo y despreciado hasta ahora por todos, ya sea porque consideran que la fiesta no va con ellos, o porque sólo se fijan en la fiesta. Cuando hay biología y espectáculos reunidos, casi siempre uno se come al otro.

¿Para qué le sirve a los ganaderos estos estudios? Los ganaderos podrían hacer una mejor gestión cuando tienen mezcladas varias líneas y quieran potenciar una sobre la otra. También para realizar apareamientos que eviten en lo posible la endogamia, ya que la consanguinidad ha sido una herramienta utilizada sistemáticamente por los criadores para fijar caracteres; pero respecto a la consanguinidad, hay que tener en cuenta dos circunstancias: Una, cuando se empeñan en cruzar parientes y otra, la endogamia es inevitablemente cuando hay poblaciones muy reducidas.

¿Los genes del comportamiento se pueden localizar? Actualmente sí se puede hacer, pero los costos son muy altos, aunque, aun así, hay una tendencia a la estandarización de su comportamiento. La tendencia a la homogenización no es exclusiva del toro de lidia. Burger King ofrece el mismo sabor en Chile, Rusia y España. En este ámbito ocurre lo mismo. Un ganadero trata de generar el producto por el que saca más dinero. Si hay un mercado que quiere un comportamiento determinado, todos tratarán de sacar lo mismo. El ganadero produce lo que deja dinero.

De un tiempo para acá, los encastes minoritarios se han visto marginados y maltratados en las ferias. Son muchas las ganaderías que van a desaparecer por culpa de un sistema injusto, repetitivo y monótono debido a los carteles actualmente confeccionados.
Ganaderías emblemáticas como Guardiola, Atanasio Fernández, Carlos Núñez, Benítez Cubero, Antonio Pérez, Sepúlveda, Conde de la Corte, Pereira Palha, entre otras, han estado a punto de desaparecer. En muchos casos, los ganaderos han renunciado a su encaste tradicional, y ceden repoblando su ganadería con ganado de encaste Domecq.
Aunque es cierto que no todas las ganaderías con encaste Domecq lidian en las ferias, este privilegio está reservado para unos pocos ganaderos, que en vez de ganaderías parecen tener macrogranjas, con camadas de 400 toros, para abarcar tanto festejos populares como festejos mayores y menores, dejando muy pocas plazas a otros ganaderos.
 
El poco compromiso de las figuras a lidiar encastes minoritarios y muchos carteles basados en 4 o 5 ganaderías, obteniendo festejos con idéntico resultado, orillan a que muchas ganaderías estén condenadas a la extinción.
La improvisación se deja a la imaginación. Una lidia simple, basada en faenas largas, repetitivas y aburridas, superando los 60 muletazos hace que las corridas de toros se vuelvan insípidas. La emoción que es el ingrediente principal,se ha ausentado desde hace tiempo de las plazas de toros, salvo contadas excepciones.

Los ganaderos que mantienen estos tesoros genéticos mantienen la ilusión, pero están resignados ante un futuro incierto. La fidelidad a un encaste, a unos principios, a unos valores, y a la bravura en ocasiones no es suficiente para entrar en este injusto mundo taurino. Los aficionados debemos jugar un papel fundamental, alzando la voz, pidiendo variedad y exigiendo algo que era normal en décadas pasadas… La verdadera bravura (no la fiereza) y no la actual toreabilidad.

La tauromaquia necesita los encastes minoritarios y ellos nos necesitan, ahora más que nunca. Si hoy no hacemos nada, mañana será tarde.
Solo hace falta echar un vistazo a una hemeroteca y observar carteles antiguos, para ver cómo han cambiado los festejos. Necesitamos una regeneración, una actualización y mirar un poco a los tiempos gloriosos de la tauromaquia, donde el actor principal era “su majestad… el toro bravo”.

Muchas gracias.

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