Evadir y no responder de fondo es una contante, afirma regidora morenista Juana García en alusión a su correligionaria la alcaldesa. “Cuestionar decisiones públicas y posibles actos de nepotismo, no es violencia”, sostiene
MESA DE REDACCIÓN
En el gobierno de Cadereyta de Montes se está utilizando de forma indebida una herramienta legítima de protección: la violencia política en razón de género.
Al asegurar lo anterior en alusión a su correligionaria la presidente morenista, aunque sin mencionarla por su nombre, la regidora Juana García afirmó que “cuando las preguntas son incómodas sobre seguridad, salud, economía, obras inconclusas y de mala calidad o posibles abusos de poder, la respuesta vuelve a ser la misma”.
“En Cadereyta (de Montes), evadir, desviar y no responder de fondo, ya es una constante. Cuestionar decisiones públicas, exigir resultados, señalar posibles actos de nepotismo o abuso de poder, no es violencia. Es democracia. Es rendición de cuentas”, consideró.
La regidora de MORENA sostuvo que “convertir cualquier cuestionamiento en ‘violencia de género’ no solo evade la responsabilidad: también debilita una lucha legítima y necesaria para proteger a las mujeres que realmente enfrentamos agresiones por condición de género”.
“La crítica no es ataque. La fiscalización no es violencia. La exigencia ciudadana no es misoginia. Gobernar implica responder, no intimidar, no violentar y no atacar de manera personal o peor aún, atacar a la familia, amigos y seres queridos con el objetivo de presionar o aislar a quienes hacemos una crítica.
“La crítica y el escrutinio, además de ser un derecho es nuestra responsabilidad. La administración pública es pública. Quien ocupa un cargo público debe estar a la altura del escrutinio, no por encima de él.
“Porque cuando quienes nos gobiernan se escudan en el discurso para evitar preguntas y entregar resultados, y además utilizan el poder para violentar, dejan de servir a la gente y empiezan a protegerse a sí mismo”, precisó -a través de sus redes sociales- García.


