¿Todos los bovinos son iguales?
La mayoría de la gente no conoce el origen de los bovinos, y mucho menos de las razas conocidas; todas han sido manipuladas por el hombre seleccionando su aptitud para producir, leche, carne, o ambas cosas; además de adaptarlas a diferentes climas y latitudes geográficas del planeta, pero todas ellas tienen algo en común, a todas las fueron haciendo mansas y manipulables para facilitar su manejo.
En muchos países del mundo no se conoce al toro de lidia y en los países taurinos, a las nuevas generaciones no les interesa conocer el origen y evolución de ellos, ni como curiosidad para entender cómo se transforma en el cuerpo de la vaca la sangre en leche, o como se genera la masa muscular magra y la marmoleada que tan deliciosamente degustan en una carnita asada y otros platillos… algunos han tenido la oportunidad de conocer los bovinos en una granja y se han dado cuenta que son mansos o han visto documentales de producción de leche y creen que todos los bovinos se comportan igual, pero no es así; además de que su clasificación zoológica no ayuda, ya que en los bovinos no se tienen contempladas las subespecies a diferencia de los canidos por ejemplo, grave error que condena al toro de lidia.
La diferencia del toro bravo con el ganado manso, es que el toro bravo es una subespecie única que ha sido seleccionada desde hace siglos, atendiendo a criterios físicos y de comportamiento.
La selección del toro bravo no se da al azar o por aptitud para producción, como en el ganado manso en la mayoría de los casos, porque ya hay razas con características muy definidas y específicas. El ganadero de bravo busca en cada empadre conjugar las características fenotípicas, como la cornamenta, el tamaño del animal, su morrillo, la altura de agujas y el genotipo o caracteres de comportamiento, como la bravura, nobleza, codicia, fijeza y calidad de embestida entre otras muchas que son importantes.
El ganadero hace empadres buscando siempre el mejoramiento de su ganadería. Tras el destete, el toro es tratado como un atleta de alto rendimiento. Se le brindan los máximos cuidados sanitarios y alimenticios, incluso más que aquellos que se le dan al ganado manso.
Se le provee una dieta balanceada elaborada por nutriólogos expertos y mantiene en grandes potreros provistos de agua siempre fresca y los mejores pastos disponibles, incluso en praderas implantadas con pastos de calidad.
En una ganadería, son varias personas las que se encuentran exclusivamente consagradas a la crianza del toro: mayorales, veterinarios, vaqueros, nutriólogos y el propio ganadero. Es así como muchas familias pasan sus vidas alrededor de la cría del toro y reciben su sustento de esta actividad. La desaparición del toro bravo no sólo implica la desaparición de una especia y el poner en riesgo miles de hectáreas agrestes que se conservan gracias a que en ellas se crían toros y vacas de lidia, sino también implica acabar con una actividad de la cual viven miles de familias.
Para montar una ganadería de bravo lo primero que se requiere, es de un sacrificio económico. Implica tener una afición lo suficientemente grande para seguir adelante con la empresa ganadera aún en momentos cuando los toros no funcionan.
Tener una ganadería de bravo también implica unas ganas constantes de aprender de toros, de leer de toros, de ver corridas, de dedicar varias horas a estudiar genética y otras tantas, a revisar las notas de tienta para idear mejores empadres. Tener una ganadería de bravo es una decisión existencial en el sentido en que la vida del ganadero gira siempre alrededor de la misma.
La relación de los encastes con el concepto de bravura es la siguiente: el “encaste” es una selección dentro de la subespecie de lidia, tanto fenotípicamente como en comportamiento, porque no es una raza como la Holstein u otras donde sus características ya están muy definidas y hasta califican el grado de pureza racial.
Existen varios encastes y cada uno tiene características fenotípicas y de comportamiento particulares. Si bien un toro de lidia es bravo, independientemente del encaste, hay encastes en los que la bravura va acompañada de otra serie de comportamientos, como la calidad en la embestida, la codicia y la nobleza, que hacen que la bravura sea más completa.
Es importante también recordar que a través de la historia del toreo ha habido diversos encastes han sido los apropiados para la lidia de los toros en cada época. Anteriormente, cuando lo esencial de la lidia era la suerte de varas, los encastes de excelente desempeño en varas eran preferidos y eran los que mejor representaban el concepto de bravura de esa época. Este concepto de bravura era distinto al que tenemos ahora con el toreo moderno, donde la faena de muleta es la parte más importante de la lidia y los toros son seleccionados para ser bravos en la muleta.
La bravura es la selección de la capacidad de acometer del toro hasta el final de la faena. La bravura es más completa cuando a la acometida del toro se le suman una excelente calidad en la embestida, con nobleza y transmisión, recorrido y fondo.
Los criterios que se eligen en los toros para un encierro son los de una excelente presentación fenotípica y una genealogía que prometa un gran comportamiento; aunque los toros no tienen palabra de honor.
La gente que va a una plaza para ver lidiar a seis toros bravos, no van a ver morir seis toros como lo harían en un matadero. Van a ver un ritual sacrificial, un espectáculo cultural, artístico y estético de la lidia de seis toros; una danza de muerte al ritmo de los acordes de un pasodoble, donde cualquiera de los dos, puede morir en el tercer acto.
Muchas gracias.




Añadir comentario