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Albero Taurino

Carlos Alberto Vega Pérez · Albero

El desarrollo de una corrida de toros

Una obligación que tenemos los aficionados a la más bella de todas las fiestas, es invitar a los amigos para que conozcan esta milenaria “Fiesta del Toro” pero con un conocimiento previo de la misma y puedan disfrutar al igual que nosotros de la cultura taurina y la plaza de toros, como el espacio donde se lleva a cabo un ritual que reproduce la vida.

El PASEÍLLO

Al marcar el reloj la hora programada para el festejo, se escucha el sonido declarines y en el patio de cuadrillas, espadas y subalternos inician su camino para hacer su aparición ante el público expectante.
La comitiva la encabezan uno o dos alguaciles montados a caballo. Previamente han despejado la plaza y uno de ellos ha recibido de la autoridad la llave de la puerta de toriles, símbolo de autorización para el inicio del festejo; atrás de ellos aparecen los matadores, ocupando el de alternativa más antigua el extremo izquierdo y al centro, el de alternativa más reciente. El diestro que es la primera vez que se presenta en esa plaza, hace el paseíllo montera en mano. En seguida, vienen desfilando los subalternos, picadores, monosabios y el tiro de mulas o percherones para el arrastre.
Después de presentar sus saludos a la autoridad, cambian el capote de paseo por el de brega y saludan al respetable, para esperar el toque de parches y metales que anuncia la salida del rey de la Fiesta por la puerta de toriles.

PRIMER TERCIO

Sale al ruedo el monosabio con un cartel anunciando el nombre del toro, su peso, número y ganadería, en algunas plazas se incluye el mes y año de nacimiento. Se escuchan parches y metales, y se abre la puerta de toriles por donde aparece el toro, luciendo majestuoso la divisa de su procedencia.
El toro puede tener una salida natural (a la izquierda), contraria (a la derecha), o bien, salir por derecho, es decir, en línea recta a rematar al burladero de matadores.
Por lo general, los subalternos lo lancean y corren el toro desde los burladeros para hacerlo galopar y el matador observe el ritmo, la embestida y sus características; en seguida, aparece el primer espada, en ocasiones recibe al burel con una larga cambiada o un farol de rodillas, ya sea a porta gayola o en los medios e inicia sus lances con el capote, toreando generalmente por verónicas o mandiles, rematadas por medias, recortes o revoleras, para después solicitar el ingreso de los varilargueros.
La autoridad permite el acceso de los picadores a petición del matador. Estos ingresan en pareja, el primero se coloca contra querencia, es decir en el extremo opuesto a la puerta de toriles y el segundo junto a ella; el picador debe citar al toro sin cruzar los anillos concéntricos, aunque puede hacerlo si el toro regatea la embestida y a solicitud del matador, con autorización del juez de plaza.

La suerte de varas es muy importante en el desarrollo de la lidia por varias razones: prueba la bravura del animal, detona el mecanismo anti dolor del toro, el puyazo suaviza la embestida y permite el lucimiento en la suerte de muleta.
Posteriormente, la autoridad ordena el cambio de tercio con parches y metales, ya sea a petición del espada o por criterio propio. Al salir los caballos, el torero prueba las condiciones del toro y se realizan los bellos quites; si se realizan dos puyazos, el alternante siguiente en turno podrá realizar un quite con el toro de su compañero, iniciando así la rivalidad entre los alternantes.

SEGUNDO TERCIO

Esta suerte tiene como finalidad exaltar el temperamento del animal que se ha visto disminuido por el esfuerzo realizado ante el caballo y el castigo recibido con la vara. Este tercio puede ser realizado indistintamente por un subalterno o por el propio matador; si éste decide cubrir el tercio, deberá solicitar autorización al juez de plaza y una vez concedido, queda solo para su lucimiento en el ruedo.

Es obligación del primer espada cubrir las espaldas al banderillero en turno. Por su espectacularidad, este tercio es uno de los preferidos del público.

Existen varias formas de realizar esta suerte: de poder a poder, al quiebro, cuarteando, al sesgo, al violín, al quiebro en una silla, entre otros; lo más importante es cuadrar en la cara del toro y colocarlas en todo lo alto, aunque en la actualidad lo hacen atrás del morrillopara que no estorben y molesten al matador durante la faena de muleta.

TERCER TERCIO

Al tomar el matador los avíos, se inicia la parte más importante de la lidia, la cualva precedida en el primer toro de cada alternante del saludo a la autoridad y del brindis, ya sea al respetable o algún personaje importante para el matador.
En el transcurso de los tercios anteriores, el diestro se ha enterado de las características y defectos del toro y, con base a ello, inicia el trasteo con el cual espera realizar una faena triunfal.
El tercio de muleta se inicia con doblones de castigo o con pases por alto, dependiendo de la fuerza del toro. El pase clásico de muleta es el natural, realizado con la muleta en la mano izquierda y el ayudado o estoque en la mano derecha; la misma suerte instrumentada con los trastos invertidos y la muleta armada con el ayudado, se llama derechazo.

Otros pases que se realizan en este tercio son el péndulo, el cambiado por la espalda, el pase natural y el derechazo, la vitolina, el martinete, el molinete, la dosantina, la arrucina, manoletinas, poncina, el pase de pecho, el trincherazo y el pase del desdén, entre otras. Todas ellas de gran lucimiento estético y armónico, donde al templar la embestida, se arrancan los espontáneos ¡olé! de los tendidos y así preparar al toro para la suerte suprema.

LA SUERTE DE MATAR, LA SUERTE SUPREMA DEL TOREO

El éxito de la faena depende de la perfecta ejecución de la suerte suprema. Las orejas se ganan en los tercios anteriores, con la capa y la muleta, pero se cortan con la espada. En la suerte suprema se termina con la vida del toro y se consuma el ritual sacrificial por parte del oficiante y su espada ceremonial, que es el estoque.

Las suertes de matar son al volapié: el matador se vuelca sobre el morrillo del toro, sin estar este en movimiento.
Recibiendo: el matador cita y espera a pie firme la embestida del burel.
A un tiempo: es cuando al intentar el volapié el toro embiste y la estocada se da a un mismo tiempo.
El natural sin muleta: Es prácticamente a un tiempo, pero a cuerpo limpio, sin la ayuda de la muleta para hacerlo humillar y mostrar la cruz.
En caso de que el toro no caiga y se amorcille, se puede recurrir al uso de la espada de descabello, principalmente cuando el toro está sin movilidad, herido de muerte y ya no arranca en embestida.

TROFEOS AL MATADOR

Una vez descabellado el toro por el puntillero, el público deberá solicitar los trofeos agitando un pañuelo blanco, no silbando. Cada aficionado manifiesta su apreciación de la faena desde su particular punto de vista, pudiendo haber división de opiniones.
El juez de plaza indica los apéndices otorgados mostrando los pañuelos pertinentes.

A petición mayoritaria del público, se otorga la primera oreja mostrando un pañuelo blanco. La segunda oreja la otorga el juez si la petición del público sigue siendo mayoritaria; además, apoyado en sus asesores, si el desempeño del matador en la faena y la calidad de la estocada fue muy buena, se muestran dos pañuelos blancos. Para otorgar el rabo, el juez toma en cuenta lo excepcional de la faena en los tres tercios y una excelente estocada; además de la apreciación del público con la cantidad de pañuelos en los tendidos y la insistencia de la manifestación, si es así, se otorgará mostrando un pañuelo verde.

Cuando no ha sido afortunada la suerte de matar, pero el quehacer torero durante la faena fue bueno, el público mediante aplausos podrá manifestar su reconocimiento y solicitar con la insistencia de los mismos, que el matador salga al tercio a recibir una ovación de reconocimiento, permiso que otorgará la autoridad; si la insistencia popular es constante, el diestro podrá solicitar al juez autorización de dar una vuelta al ruedo.
 
RECONOCIMIENTOS AL TORO

Cuando el toro se ha distinguido por su bravura, entrega, fijeza, fuerza y nobleza, entre otras características durante los tres tercios, podrá recibir cualquiera de estos tres homenajes a petición del público y a juicio de la autoridad:

Arrastre lento: Que sus restos sean retirados del ruedo por el tiro de mulas a paso lento.
Vuelta al ruedo: Que se den vuelta al ruedo a sus restos a paso lento, antes de salir del ruedo.
Para ello, se hará saber al respetable haciendo sonar el clarín una vez para arrastre lento y dos veces para vuelta al ruedo. Actualmente el toque de clarín se hace acompañar de un cartel indicativo desde el palco de la autoridad.

Indulto: Cuando el desempeño y juego del toro ha sido excepcional en los tres tercios, y el público cuando el matador toma el estoque al llegar el tiempo de finalizar la faena, comienza a ondear pañuelos blancos coreando ¡toro, toro! En una petición mayoritaria, el juez de plaza, asesorado por su equipo y veterinarios, solicitará al matador que realice otras tandas adicionales en cuatro sitios diferentes del ruedo, finalizando la faena en el centro del mismo, y si el juego del toro sigue siendo extraordinario, tomará la decisión de indultar al toro con un toque de clarín y mostrando un pañuelo blanco para que el respetable conozca su decisión, antes de que el diestro se perfile a matar.

Y bien, después de tener este conocimiento básico y mínimo como aficionado…, ¡ahora sí: a disfrutar de un festejo taurino! Y que Dios reparta suerte.

Muchas gracias

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