
Erales, novillos y toros…¡Una gran diferencia en la plaza!
¿Por qué hablar de esto? Mi principal intención si es aficionado a la fiesta brava o empieza a gustarle e interesarle, es que conozca la diferencia entre becerros, novillos y toros, para que exija en la plaza a la que vaya el novillo o toro, según sea el caso, con presencia, trapío, pero, sobre todo, edad reglamentaria para ser lidiado.
Cuando el toro auténtico sale al ruedo, se respira un ambiente de peligro al saber que hay un hombre que literalmente se está jugando la vida. Si en el cartel se anuncia una corrida de toros, por ley (Reglamento Taurino del Municipio de Querétaro) y por obligación tanto de la empresa como del ganadero y del juez de plaza, lo que habrá de salir esa tarde por la puerta de toriles es eso, TOROS, no novillos gordos que simulen animales con edad.
Poder diferenciar la edad entre un novillo y un toro no es tan difícil, basta con observar que el novillo independientemente de su peso, tiene la apariencia de un ser mucho mas inofensivo que un toro, tiene la cara de animal apacible y sereno, larga y delgada (avacada). Cuando deja de ser novillo y se convierte en toro, esa expresión amigable poco a poco se va transformando en una expresión ofensiva, su cara ya no parece la de un becerro, muestra malicia, es ancha y tosca; es como diferenciar a un joven de 15 años con un hombre de 25; es tan simple como observarlos a la cara y darse cuenta que el señor de 25, tiene una expresión mucho mas áspera y menos inocente que el joven de 15 años.
Otra manera de distinguir entre un becerro, un novillo y un toro, son los caracteres sexuales secundarios, por ejemplo: los testículos del toro cuelgan completamente a diferencia del novillo, que sus testículos están pegados al abdomen o casi no cuelgan y los del becerro además de estar pegados al abdomen, son más pequeños.
El morrillo es otro indicador; ¿pero qué es el morrillo? Es la parte superior del cuello entre la nuca y la cruz (lo que serían los hombros del toro). Cuando el toro tiene edad es abultado y bien conformado; en el caso del novillo apenas está marcado y en el becerro no existe, es un cuello delgado y además con melena.
Hay ocasiones que vemos en las plazas de toros animales que muestran caracteres sexuales secundarios y que además están demasiado pesados, pero que no tiene la edad reglamentaria para ser lidiados tanto en corridas, como en novilladas (Existen productos en el mercado que se pueden usar para desarrollar los caracteres sexuales secundarios y también incrementar el peso a una edad temprana); cabe mencionar nuevamente que el peso de un animal nada tiene que ver con la edad; existen hombres de 30 años de edad, que pesan 70 Kg; también existen jóvenes de 15 a 16 años que pesan 65 a 70 Kg., el peso es el mismo pero la edad es diferente; las ideas de una u otra persona, su manera de pensar, también es diferente; el señor de 30 años es más maduro y está mas viciado, maleado, será más difícil, mentirle a él que al joven de 15 años.
Pasa lo mismo con los toros, basta observar su comportamiento en el ruedo, el novillo es un animal que no ha desarrollado mayor sentido, se muestra desconfiado y hasta manso, se le puede burlar con relativa facilidad, haciendo que embista al engaño; en cambio el toro, es un animal más complicado, observa al torero, lo analiza, aprende a defenderse más rápidamente, desarrolla sentido, se acuerda de lo aprendido durante su crianza en la ganadería, de manera que el novillo representa menos peligro para el torero que un toro de edad y si tiene trapío, además impresiona.
¿Pero qué es el trapío? Es lo más parecido al ideal de perfección en un toro bravo; alto, largo, hondo, ancho de pecho, con morrillo, cabeza ancha, bien implantada, bien armada, y con una cornamenta perfecta, cuerpo musculoso y bien conformado, no gordo, patas finas, ni cortas ni largas, aplomos rectos y cola larga; su presencia irradia fortaleza, fuerza, poderío y belleza.
¿Cómo constatar la edad de los toros? Todos los bovinos (entre ellos el ganado bravo) tiene solamente 8 dientes en su mandíbula inferior (en la superior no tiene) y 24 muelas, 12 en el maxilar superior y 12 en el inferior; a los dientes se les conoce como palas y estos pueden ser de leche o temporales y permanentes.
Los dientes de leche se mudan a partir del año y medio (16 a 18 meses) en adelante; se caen del centro del maxilar a las orillas y es un detalle muy importante el cual nos permite calcular en forma muy precisa la edad del animal en cuestión:
Un becerro de un año, tiene los 8 dientes de leche;
un becerro añojo de 1 ½ a 2 años, tiene 2 palas permanentes;
un novillo eral de 2 a 2 ½ años, tiene 4 palas permanentes;
un novillo utrero de 3 años, tiene 6 palas permanentes;
un toro cuatreño de 3 ½ a 4 años, tiene 8 palas permanentes;
un toro de 4 ½ a 5 años de edad o más, tiene 8 palas permanentes y con un desgaste por su uso, de acuerdo a los años que tenga.
La edad se debe comprobar en el análisis post mortem del animal, realizando la revisión el los mismos y haciendo el análisis biométrico de la cornamenta.
El reglamento taurino vigente en el municipio de Querétaro, dice en su artículo décimo noveno que: “Las reses que vayan a lidiarse, deberán estar cuando menos 72 horas antes de la celebración del festejo”, y en el artículo décimo sexto que: “Las reses que se lidien en las corridas de toros, deberían reunir los siguientes requisitos:
I. Haber cumplido 4 años de edad y no pasar de 6.
II. Pesar como mínimo 450 Kg en pie, a su llegada a la plaza. El pesaje se realizará al momento que se notifique la llegada del transporte.
III. Presentar las condiciones de trapío, que tradicionalmente se han considerado como indispensables, en el toro de lidia.
IV. Tener su cornamenta integra y reunir las condiciones de sanidad necesarias para la lidia y no ostentar defectos de encornadura que resten peligro o trapío.
Todos estos requisitos deberán ser comprobados, a la luz del día por los veterinarios y el juez de Plaza, cuando menos 48 horas antes del festejo”.
Y en su artículo décimo séptimo dice: “Las reses para novilladas con picadores, deberán reunir los siguientes requisitos:
I.- Haber cumplido 3 años de edad.
II. Pesar como mínimo 350 Kg en pie al llegar a la plaza. Esta labor se realizará al momento en que se notifique la llegada del transporte.
III.- Tener su cornamenta íntegra y reunir las condiciones de sanidad necesarias para la lidia, y
IV.- Reunir las condiciones de trapío que tradicionalmente se han considerado en el novillo de lidia.
Estos requisitos deberán ser comprobados, también a la luz del día por las autoridades que se citan en el artículo anterior en el mismo plazo”.
Al lidiar novillos en vez de toros y becerros en lugar de novillos casi todas las partes ganan; los toreros se exponen menos, los empresarios gastan menos, (el novillo y el becerro por obvias razones es más barato que el toro), el ganadero ahorra dinero y tiempo… total, los únicos que perdemos somos los aficionados como usted y como yo.
La próxima vez que asista a una corrida o novillada, además de disfrutar del arte de cada uno de los alternantes, no se olvide observar al actor principal de la fiesta brava y preguntar, TOROS O NOVILLOS… ¿con edad reglamentaria, peso, trapío, bravura y cornamenta íntegra para ser toreados?
Siempre se ha dicho que el toro se defiende solo; pero para que esto suceda, tiene que ser un toro o novillo íntegro de cornamenta, con edad, trapío, bravura y no tanta toreabilidad. Si estos ejemplares regresaran a las plazas, posiblemente regresarían los verdaderos aficionados, pero parece difícil ante la amenaza de corridas incruentas en todo el país que nos quieren imponer como evolución de la tauromaquia; un cambio que quitaría la esencia a la fiesta brava, aunque de eso ya le queda poco y sería otra tauromaquia, para otro público, para otra sociedad y otra cultura.




