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Carlos Alberto Vega Pérez · Albero

El toro bravo mexicano / II parte

Hoy continuamos con la segunda parte del origen del TORO BRAVO MEXICANO y de las cuatro familias pilares de la cabaña brava mexicana: ya hablamos de la familia Barbabosa, González y Madrazo; hoy hablaré de LA FAMILIA LLAGUNO.

En 1872, don José Antonio Llaguno Llaza, compró la hacienda de San Mateo a los descendientes del Conde de San Mateo y Marqués de Valparaíso; poco después compró la hacienda de El Sauz y finalmente la de Pozo Hondo. En 1899, sus hijos Antonio y Julián Llaguno González fundaron, en el estado de Zacatecas, la ganadería de reses bravas “San Mateo”, con treinta vacas criollas de la región y un semental de el “Barranco”, presentándose como ganadería en Aguascalientes en 1906.

En 1907 agregaron un semental portugués de Palha, el cual fue obsequiado por su amigo el matador español Ricardo Torres “Bombita”. Al año siguiente, por mediación de su amigo “Bombita”, adquirieron seis vacas y dos sementales “puros” españoles, del Marqués de Saltillo (Casta de Vistahermosa); posteriormente en 1911, don Antonio Llaguno viajó a España y compró diez vacas más y dos sementales, del mismo encaste de Saltillo de don Benjamín Gómez, enriqueciendo así su simiente.

Al estallar la Revolución Mexicana, los ganaderos del país, sufrieron grandes pérdidas por saqueos y abigeato realizados por los involucrados en el movimiento armado. Los hermanos Llaguno decidieron salvar lo mejor que tenían de simiente, primero lo llevaron a un predio en lo alto de la sierra, pero resultó inútil; los vándalos estaban por todos lados, y en un intento por salvar la vacada llevaron a la Ciudad de México, 50 vacas, 2 becerros y 2 sementales de línea directa del Marqués de Saltillo. Las vacas las estabularon en los corrales de los terrenos de Sotelo, y los becerros y sementales, en un departamento ubicado en la colonia San Rafael, en lo que es ahora, la calle de Sadi Carnót. De esta manera y con una gran visión, los hermanos Llaguno, salvaguardaron su tesoro bovino, con lo que le dieron continuidad y grandeza al árbol genealógico de “San Mateo”, la más pródiga de las ganaderías que haya existido en México, creando con el tiempo, el llamado “Encaste Llaguno”.

Son pocas las ganaderías mexicanas que no lleven la “Sangre Llaguno”. Cabe mencionar que esta familia de gran prosapia ganadera, por su invaluable aportación realizada a la ganadería brava mexicana, ha recibido en dos ocasiones del Gobierno de la República, la medalla al “Mérito Ganadero”.

Otras ganaderías importantes también consideradas casas Madre

Basada en estos cuatro pilares fundamentales las familias Barbabosa, González, Llaguno y Madrazo, en la primera mitad del siglo XX se consolidó la independencia taurina de México, aunque considero justo, también mencionar otras cuatro ganaderías mexicanas, que contribuyeron para engrandecer y fortalecer con su sangre, el “árbol genealógico del actual toro bravo mexicano” y ellas son:

JESÚS CABRERA

Fundada en 1947, proviene directamente de la ganadería del matador mexicano Lorenzo Garza. Don Jesús Cabrera, gran aficionado a la fiesta de los toros y aficionado práctico desde muy joven, compró al “Ave de las Tempestades” toda la ganadería, y de esa manera enriqueció con su simiente, las ganaderías de El Junco, Cerro Viejo, Aurelio Franco, Santoyo, Rodrigo Tapia, La Paz, Huichapan, Trincheras, Golondrinas, San Marcos, El Romeral, Boquilla del Carmen, Viuda de Franco, Fermín Rivera, San Felipe Torres Mochas, Covarrubias y La Playa, entre otras.

SAN MIGUEL DE MIMIAHUAPAN

Fundada en 1946 por don Luís Barroso Barona y don Luís Xavier Barroso Chávez en el estado de Tlaxcala, con simiente de “Torreón de Cañas”; años después, fue vendida a Alberto Bailleres González, quien la trasladó a la exhacienda de Begoña, en Doctor Mora, Guanajuato. Otras simientes con las que se enriqueció esta afamada ganadería fueron Juan Aguirre (“Conejo Chico”) y Pepe Chafic.

San Miguel de Mimiahuapan ha aportado su sangre a varias ganaderías como son Begoña, Xajay, Jaral de Peñas, Arroyo Zarco, Montecristo, Reyes Huerta, Santo Domingo, La Laguna, Arroyo Zarco, García Méndez y Campo Alegre, entre otras.

JAVIER GARFIAS

Fue fundada en 1948 por don Javier Garfias de Los Santos, su simiente proviene de Santo Domingo, Espíritu Santo del siglo XIX, y de Torrecilla de origen San Mateo. Las ganaderías que llevan su sangre son por citar algunas Xajay, De Santiago, José y Marcos Garfias, Reyes Huerta, Venta del Refugio, Tequisquiapan, Yturbe Hermanos, Los Cués, La Ventilla y San Pablo, entre otras.

SAN MARTÍN

Fundada en 1932 por Juan Aguirre “Conejo Chico”, en Tepeji del Río, Hidalgo. Años después la compraron Marcelino Miaja y Pepe Chafic. Sus simientes son San Mateo, Torreón de Cañas, Zacatepec y Mimiahuapan. San Martín, a su vez, ha dado su sangre para ganaderías como Claudio Huerta, Xajay, Los Encinos, La Soledad, Manolo Martínez, La Misión, San Diego de los Padres, Santa Alicia, Los Martínez, José Marrón, El Vergel, Fernando de la Mora, Tequisquiapan, Teófilo Gómez, Julio Delgado, Rodrigo Aguirre, Yturbe Hermanos y Venta del Refugio, entre otras.

Es importante señalar que todo buen aficionado a la fiesta brava, debemos saber que gracias a esas primeras cuatro familias y las casas ganaderas mexicanas que les sucedieron, quienes, con un gran esfuerzo, afición y amor al toro, hicieron posible que exista hoy el TORO DE LIDIA MEXICANO, para gloria y orgullo del CAMPO BRAVO DE MÉXICO y salvaguarda de la ecología en muchos estados de nuestro país.

La próxima semana, hablaré de “La Época de Oro del Toreo en México”, propiciada por el amor al toro de estas familias.

Muchas gracias

Don Antonio y don Julián Llaguno en la ganadería de Valparaíso, en Zacatecas.

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