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Punto de Vista

Alguna vez se desplomó un templete, en Cadereyta de Montes, con Cuauhtémoc Cárdenas arriba

Antes de que a la Izquierda en México se le diagnosticara cáncer, cuando ofrecía verdaderos motivos para ser una opción seria, Cuauhtémoc Cárdenas era su máximo referente.

En esos años la congruencia del discurso se mostraba y se notaba, la izquierda debatía con argumentos y conocimiento y no con maromas y odio.

El 14 de noviembre de 1999, el ingeniero Cárdenas bajó de un autobús que se estacionó frente al jardín de Cadereyta Montes y se apresuró a subir a un templete ubicado frente al monumento a Juárez. Ahí lo esperaban los dirigentes locales del PRD y un trio norteño que tocaba “Caminos de Michoacán”.

En el evento se cantaría el Himno Nacional, pero el casette con la pista no estaba listo. “Trini” León fue por el cassette, aunque no parecía. Justo Cervantes se empezó a impacientar, pero Cuauhtémoc sonreía paciente. Mi Tía Alejandra (+) rompió el silencio gritando: “Apúrate, ‘Trini’, chingada madre”.

Cuauhtémoc Cárdenas soltó la carcajada y le dijo a Ale: “no te preocupes, esperamos”. Antes de llegar “Trini” con el cassette se escuchó un crujido raro en el templete y a Cárdenas con todo y músicos literalmente se los tragó la tierra.

El templete no aguantó el peso y se desplomó. Los que estábamos al frente corrimos a auxiliarlo. Yo lo tomé del brazo y lo ayudé a levantar, se lastimó una rodilla y se le hizo un chipote, pero él nunca dejó de sonreír, se levantó y cojeando, agradeció la ayuda y se dispuso a ayudar a una señora que también había caído.

El evento continuó ya sin templete. Carlos Navarrete sí salió más jodido pues prácticamente el contrabajo se le rompió en la espinilla.

Hoy, a sus 92 años, México despide a mi tocayo.