Las calaveritas literarias tienen su origen la etapa virreinal y en el México independiente se usaron como forma de protesta burlándose de la clase política y poderosa.
En el siglo XIX estas composiciones se conocían como panteones o versos asesinos y se castigaba a quienes las escribieran. La primera calaverita fue publicada en el periódico El Socialista de Guadalajara en 1849 y de ahí en adelante esta costumbre cobró más fuerza y durante el porfiriato abundaban las calaveritas cerca del Día de Muertos.
Hoy además de ser usadas como sátira política, se usan para resaltar lugares y personajes de alguna región; es por ello que hoy comparto una calaverita que habla no de política sino de algunos personajes ilustres y conocidos de Cadereyta de Montes, Querétaro. Al final está la referencia de quiénes son.
Hicieron una reunión
Los muertos en este día
Para ver a qué región
Este año visitarían
Nosotros damos el dato
De un lugar que si deleita
Propusieron de inmediato
Los muertos de Cadereyta
Barbacoa deben probar
Y para que no te atontes
Pedimos para llevar
Aseguró Ezequiel Montes
Nos vamos en mis camiones
En Tzibanzá hay una playa
Vivirán sus emociones
susurró Cirino Anaya
Guillermo Prieto pensaba
Lo del camión a conciencia
Frente a donde yo habitaba
Hay que pagar la tenencia
De las fotos yo me encargo
Hay que sacar donde quiera
dijo con su tripié largo
don Manuel de Herrera Olvera
Y si hay que grabar video
Yo los llevo de la mano
Por mi cámara los veo
Yo soy Rosalío Solano
Yo me preparé por meses
Y voy, aunque no me quieran
Por si salen los franceses
Dijo encarnación cabrera
Y si quieren un buen rato
Los invito a dar un rol
Yo les pinto un buen retrato
Propuso Fernando Schmoll
Con todo esto que platican
Y si les dan los dolores
Pasen por mí a la botica
Les pidió Juanito Flores
En la decisión yo apoyo
Nos iremos algún día
Los espera en el Arrollo
El profe Mundo Mejía
Nos falta quien haga misa
y que por nuestra alma vele
llegó con una sonrisa
el querido Padre Mele.
Ya decidimos calaca
Aquí todos ya votamos
Este año señora flaca
A Cadereyta nos vamos
A ver si no hay mucho tráfico
En carretera al llegar
Porque el bello Pueblo México
Ya queremos disfrutar
A Cadereyta se fue
La huesuda a visitar
Tú que aun estás de pie
Aprovecha a disfrutar
A todos los mencionados
Que a mi Cadereyta quieren
Si nunca los olvidamos
Pues ellos nunca se mueren
PERSONAJES DE LA CALAVERA
Ezequiel Montes Ledesma: nació en Cadereyta, fue abogado ministro de justicia y embajador en Italia cuando fue presidente Benito Juárez, amigo y compañero de Guillermo Prieto y Melchor Ocampo, así como del mismo presidente Juárez.
Cirino Anaya: empresario cadereytense en el gremio del transporte, dueño de una extensa flotilla de autobuses de pasajeros. Parte de su fortuna la heredó al municipio para hacer el parque que hoy lleva su nombre.
Guillermo Prieto: político, escritor y poeta consejero y colaborador del presidente Benito Juárez. Aunque no nació en Cadereyta, vivió un tiempo en esta tierra porque fue desterrado por el presidente Antonio López de Santa Anna. Escribió mucho sobre sus vivencias en nuestro municipio, en su libro “Viajes de orden suprema”. Su casa está en la actual calle Guillermo Prieto.
José Manuel de Herrera Olvera: científico cadereytense que realizó estudios para combatir epidemias. Sus conocimientos en química lo llevaron a descubrir la técnica de la fotografía al mismo tiempo que Louis Daguerre en París, quien obtuvo la patente.
Rosalío Solano: nacido en Bernal cuando aun pertenecía a Cadereyta, fue cinematógrafo en la época dorada del cine en México. Algunas de sus tomas las podemos apreciar en más de 200 películas de artistas de gran talla, como María Félix y Pedro Infante, Chespirito, Mauricio Garcés, Ramón Valdez, Capulina, Cantinflas, entre otros. Fue director de fotografía y ganador del Ariel por mejor fotografía.
Encarnación Cabrera: coronel, nacido en Villa Guerrero, Cadereyta, que peleó en la batalla de Puebla el 5 de mayo bajo las órdenes de Ignacio Zaragoza. Murió heroicamente en combate.
Fernando Schmoll: pintor alemán que junto a su esposa, la bióloga Carolina Wagner, nos dejaron como legado el jardín botánico de flora desértica, uno de los principales atractivos turísticos de Cadereyta.
Juanito Flores: boticario pionero de la medicina en Cadereyta. En su botica de Jesús, ubicada en la plaza principal del municipio, curó y sanó a muchos cadereytenses, incluido yo algún día.
Profesor Edmundo Mejía: herrero y profesor de la escuela secundaria “Centenario 5 de Mayo”. Impartía clases de ciencias naturales, geografía, biología, entre otras, cuya frase “algún día” se escuchó por generaciones.
Padre Melesio Domínguez: sacerdote que estuvo en la parroquia de San Pedro y San Pablo de Cadereyta por casi 20 años, recordado por muchos por su carisma y su gran sentido humanista.



