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Cadereyta de Montes

Alcaldesa morenista de Cadereyta de Montes gobierna con el “estómago” y “rencor crónico”

“Guía sus decisiones a través de fobias, odios y resentimientos”, asegura regidora Juana García. Llama a la realización de pacto ético de civilidad política

MESA DE REDACCIÓN

Al urgir que se haga un pacto ético de civilidad política ante discursos de odio, la regidora independiente en el Ayuntamiento de Cadereyta de Montes, Juana García, denunció que la alcaldesa morenista de ese municipio guía sus decisiones a través de fobias y resentimientos, además de que gobierna con el “estómago” y el “rencor crónico”.

Criticó que utilizara su II Informe para maldecir a sus antecesores, en vez de responder preguntas sobre su propia administración

“El ejercicio de un cargo de elección popular no es un cheque en blanco para desahogar frustraciones personales, ni una trinchera para perseguir a quienes piensan diferente. Quienes asumimos la responsabilidad de representar a los cerca de 70 mil habitantes de nuestro municipio, lo hacemos con el mandato expreso de construir, pacificar y gobernar para todos, sin distinciones.

“Por ello, en mi carácter de regidora, no puedo ni debo guardar silencio ante la alarmante ruta que ha tomado la conducción de nuestra administración local. Es evidente y preocupante que la presidenta municipal ha decidido guiar las decisiones y la política de este municipio a través de sus propias fobias, odios y resentimientos personales hacia sus adversarios políticos.

“La gobernanza desde el estómago y el rencor crónico están afectando profundamente a Cadereyta”, aseguró en un mensaje a través de sus redes sociales.

Cuando la máxima autoridad de un municipio dedica su tiempo y el aparato público a lanzar descalificaciones violentas -llamando abiertamente “desgraciados… mil veces malditos”, advirtiendo “se los recordaremos hasta el día que se mueran” a quienes disienten de su postura, o expresándose en un tono burlón al calificar como un “discursito dizque pacífico y unificador que olvida el pasado convenientemente” cuando se hace un llamado a la paz social-, manifestó Juana García, nos encontramos ante un escenario absolutamente preocupante.

“La violencia que se vive en el país y la gravedad del momento que atravesamos exigen la máxima responsabilidad de quienes gobiernan.

“No hay lugar para que una presidenta municipal utilice su informe de gobierno para maldecir a quienes la antecedieron mientras evade las preguntas sobre su propia gestión. Señalar los errores del pasado puede ser necesario; usarlos como respuesta permanente ya no basta. Hoy le corresponde rendir cuentas por sus decisiones, explicar qué ha hecho y asumir la responsabilidad del cargo que decidió ocupar.

“Lo peligroso de estas narrativas de persecución y hostilidad no termina en las paredes de la presidencia municipal. Lo verdaderamente grave es el efecto reflejo en nuestra comunidad: los discursos de odio de los gobernantes polarizan las calles, dividen a las familias de Cadereyta y fracturan el tejido social de un municipio que lo que necesita urgentemente son soluciones, no conflictos artificiales.

“La ciudadanía nos eligió esperando madurez, capacidad técnica y, sobre todo, la salud mental y emocional necesaria para enfrentar los retos de nuestro municipio. Esperaban servidores públicos con bases, fundamentos y una profunda empatía, no liderazgos dedicados a la deshumanización del adversario y de quienes piensan diferente.

“Como funcionaria pública, reconozco con responsabilidad que con la misma vara con la que hoy se mide y se juzga a la oposición, seremos medidos todos ante la historia y ante la ley. El odio y el rencor tienen una fecha de caducidad muy corta en la política, pero el daño que causan a las instituciones puede durar años.

“Hago un llamado enérgico y respetuoso a la cordura, a la construcción de una sociedad armónica, a la tolerancia, el respeto, la diversidad y la concordia; a trabajar por la cohesión de nuestro tejido social con altura política, regresando al camino de la legalidad y al debate con fundamentos.

“A mis compañeros y compañeras, que también son figuras políticas y participan en el debate público, les invito a trabajar en un pacto ético donde las descalificaciones personales y los discursos de odio no tengan cabida. Seamos enérgicos con la exigencia de transparencia, pero responsables y sin descalificaciones personales ni distinción de colores.

“Cadereyta y su gente noble no merecen ser rehenes de resentimientos personales. Mi compromiso sigue firme con los cadereytenses, trabajando siempre por la construcción social, la transparencia y la dignidad que nuestro municipio merece”, expresó la regidora independiente.