De la hacienda de Santa Rosa – Xajay a la afamada casa ganadera de toros bravos Xajay
Por los hallazgos de figuras y cerámica en toda la extensión original de la hacienda de Santa Rosa principalmente en la parte de Hidalgo, se sabe que el sitio fue habitado en tiempos prehispánicos. Incluso el lugar da nombre a un tipo específico de cerámica, el rojo o naranja “Xajay” que solo se fabricó en los estados cercanos a Querétaro.
No se sabe si existía algún asentamiento a la llegada de los españoles, aunque de haberlo habido, debieron ser algunas cuantas chozas de habitantes otomíes y pames, y por su escaso número, debieron haber sido congregados a los pueblos de indios de Tequisquiapan o San Pedro Ahuacatlán, donde los pames se integraron a la mayoría otomí que llegó después de la conquista.
Este hecho se refuerza porque en lugares cercanos a San Nicolás, en los primeros mapas de la región, se marcan sitios y cerros con nombres indígenas, que años después, al perderse esa etnia, nadie conocía su significado.
Aunque no se tienen registros de la época colonial temprana que se refieran específicamente a esta propiedad con ese nombre, por su ubicación estratégica al lado del primer camino Real a “las Zacatecas”, seguramente fue de los primeros sitios en ser adjudicados a españoles en la periferia de las propiedades de Juan Jaramillo, encomendero de Xilotepec. Muy probablemente sea una de las mercedes concedidas a Pedro de Quesada, el nieto de la Malinche, porque a mediados del siglo XVI la parte adjunta de la Llave pertenecía a Lucas de Lara.
La primera referencia documentada de la hacienda, ya con el nombre de Santa Rosa, se remonta a 1793, de la siguiente manera:
“Al mismo rumbo del oriente cinco grados para el norte y a distancia de quatro leguas, está situada la hacienda de Santa Rosa en igual terreno a la antecedente, que pertenece a don Vicente Sánchez de la Baquera, la qual por el Poniente de la casa con alguna distancia, junto a las Lavores que contiguan con las tierras de la de la Hacienda de San Nicolás, Feligresia de Tequisquiapam de esta Jurisdiccion, se halla una presa ensolvada, cuan sobre un arroyo que forman sus derramaderos, en que recoge las aguas de temporal, para el abrevadero de sus Animales, y para el uso de la hacienda y sus arrendatarios se hallan haviertas algunas Norias; en que represan las aguas llovedizas.” (sic).
El propietario mencionado, era el padre del ilustre sanjuanense don Juan Wenceslao Sánchez de la Barquera, quien tuvo una destacada participación en los grupos civiles de apoyo a la lucha de independencia y posteriormente notable escritor.
Como no existían los límites políticos actuales, la hacienda de Santa Rosa ocupaba una gran extensión de lo que hoy son los municipios de San Juan del Río y Tlaxcalilla, Hidalgo, teniendo por vecinos a Tequisquiapan, La Llave y Cazadero, en Querétaro, y Taguí, en Hidalgo, y los cerros Frío y Grande.
A fines del siglo XVIII, su entonces propietaria, doña Prisca Sánchez de la Varquera (sic) la dividió en dos fracciones, una conservó el nombre de Santa Rosa y otra el de Santa Rosa Xajay. No se conoce la razón de esta separación, aunque suponemos que por ser de una gran extensión, se dificultaba la administración de los sitios de labranza y entonces, se dio el caso de que existiera una misma hacienda, con dos “Casas grandes” que posteriormente serían los cascos de hacienda; su construcción aunque no es igual, es muy similar hasta en los materiales con que se construyeron por lo que se cree que ambas tuvieron igual importancia.
Los Sánchez de la Barquera eran una familia importante con propiedades en la región de Tula; tras algunas décadas de trabajar la hacienda, decidieron regresar a su lugar de origen y vendieron la hacienda a don José de Torres y Campo, jefe del Ejército Realista en la zona entre San Juan del Río y Huichapan.
Al morir, la propiedad quedó en manos de su hija, doña Ramona Torres, esposa de don Esteban Díaz González, uno de los hombres más ricos de su época.
Las dos fortunas se unieron y don Esteban quedó como dueño hasta su muerte en 1831. Doña Ramona incorporó sus bienes con los heredados por don Esteban a sus hijos y cuando murió, su nuevo marido, don Manuel Casabal quedó como dueño de Santa Rosa y la heredó a los hijos de don Esteban, con la condición que de sus ganancias se entregaran 12,000 pesos para la introducción del agua potable a San Juan del Río.
Así la familia Díaz Torres se convirtió en 1862 en propietaria de la hacienda, pero al no pagar los 12,000 pesos al municipio, la propiedad fue embargada, nombrando como administrador a Gonzalo Guerrero hasta el año de 1885, cuando se liquidó la deuda.
En 1826 cuando se establecieron los límites entre los estados de Hidalgo y Querétaro, por cuestiones del trazo de las líneas por las mojoneras, la hacienda quedó con una parte en cada uno de ellos.
De la fracción que quedó en el estado de Hidalgo, parece provenir el nombre de “Xajay”, palabra de origen otomí que significa tierra cenagosa, que nos hace pensar que ahí existió un cuerpo de agua de mayores dimensiones que el actual, seguramente del que se alimentaba la presa.
Décadas después, la hacienda tuvo como propietarios a la familia Perrusquia-Domínguez-Quintanar-Díaz, de San Juan del Río. Uno de ellos fue don Guadalupe Perrusquia y sus descendientes la conservaron hasta tiempos cercanos a la Revolución mexicana, cuando apareció como dueña doña Concepción Perrusquia Layseca, nieta de don Guadalupe.
Para inicios del siglo XX, ya existían los límites municipales y estatales y por el parecido de los nombres, se dificultó establecer la fecha y circunstancia en que la hacienda se dividió en dos, aunque todo parece indicar que, para evitar ser mayormente afectados con el reparto agrario cardenista luego de la etapa revolucionaria, de una sola propiedad se hicieron dos; la primera cuya casa grande y terrenos estaban exclusivamente en San Juan del Río por ser la de mayor extensión, resultó ser la más afectada por la expropiación para la creación de ejidos, dando origen a la actual comunidad y ejido de Santa Rosa Xajay.
La antigua hacienda, llamada Santa Rosa, solo conservó unas pocas hectáreas, constituyéndose desde entonces en pequeña propiedad, y por su tamaño, ya no resultó afectada por las expropiaciones.
Esta situación parece haber sido perfectamente planeada, ya que la señora Concepción Perusquía tenía varios hijos de apellido Guerrero Perusquía por el apellido de su primer marido. Cuando enviudó, se casó con el abogado Julio Herrera, quién administraba los bienes intestados de don Ignacio de la Torre y Mier (yerno de Porfirio Díaz), entre los cuales se hallaba una ganadería de toros bravos, cuyo origen otra vez nos remite a su fundador a inicios en 1774 don Raimundo Quintanar que tuvo varias propiedades en el Estado de México y la Hacienda del Cazadero en el de Querétaro.
A la muerte de don Ignacio de la Torre, el ganado se dividió en cuatro partes, adquiriendo una el mismo abogado Julio Herrera, para regalársela a los hijos del primer matrimonio de su esposa, Edmundo y Jorge.
No queda muy claro, si este es el momento en que la familia Perrusquía se deshizo de la hacienda original, lo cierto es que, en el año de 1923, ya con los toros adquiridos, los señores Jorge y Edmundo Guerrero fundaron en el viejo casco del lado hidalguense, la ganadería de toros bravos de Xajay, que se convirtió en una de las más legendarias de la fiesta brava mexicana hasta nuestros días.
Por ese casco, pasearon infinidad de figuras del toreo y de quienes deseaban serlo. La finca se ubica en Hidalgo, pero la mayor parte de los pastos que mantenían al ganado estaban en San Juan del Río.
Otro propietario de la hacienda en el siglo XX fue el señor Tomás Reyes Retana, descendiente de Ignacio Reyes.
La parte de San Juan del río, fue adquirida en 1936 por los integrantes de la familia Salas León, que llegaron de otros lugares del país y continuaron con los usos agrícolas de la hacienda, al inicio con éxito y después con poca fortuna, por lo que decidieron dedicar sus actividades al ramo industrial, que ya conocían. Esta familia fundó en la misma década, la primera industria formal de San Juan del Río: La Cerillera, de la calle Matamoros en pleno primer cuadro de la ciudad.
La hacienda continuó las actividades agrícolas con diversos propietarios y muchos administradores, entre ellos, en la década de 1980, Rafael Camacho Guzmán, gobernador de Querétaro en el periodo de 1979 a 1985, quien, al enterarse del proyecto federal de construir en las haciendas de la Llave y Santa Rosa unos hoteles de lujo como el de Galindo. Inició las negociaciones las cuales no llegaron a buen término, cuando los proyectos no se llevaron a cabo.
La ganadería de Xajay, Hidalgo, sus toros y sus propietarios, han derramado su grandeza en todas las plazas del país, gracias a la magnífica administración de los dueños, lo que permitió la conservación y ampliación de las viejas instalaciones, cuya casa grande adquirió por entonces un carácter señorial que no había tenido en su época agrícola.
La ganadería, es decir los toros y la divisa color verde y grana, fueron vendidos en 1963 a don Juan Sordo Madaleno, propietario de la hacienda de La Laja, en Tequisquiapan, cuyos descendientes la conservan hasta la fecha activamente, manteniendo el legendario nombre: Xajay.
Los caminos de la historia a veces se mueven extrañamente; resulta que don Juan Sordo era descendiente en línea directa de la señora Paz Domínguez Quintanar, hija del General Juan Domínguez y la señora Ignacia Quintanar, quien, al enviudar, se casó con don Guadalupe Perusquía, uno de los propietarios de la hacienda original a fines del siglo XIX.
Actualmente los dos cascos de la exhacienda son propiedades particulares, las pocas tierras que les dejó el reparto agrario han permitido que sus dueños las mantengan en excelentes condiciones. Así, al menos nos podemos dar una idea de lo que fueron hace siglos, las extrañas dos “casas grandes” de una misma hacienda original; la de Santa Rosa, una de las más antiguas y extensas de San Juan del Río, tanto que su nombre aún hoy atraviesa las fronteras estatales.
Santa Rosa Xajay: población y ejido de San Juan del Río.
Exhacienda de Santa Rosa: la hacienda original y el casco ubicado en la población anteriormente citada.
Exhacienda ganadera de Xajay: casco ubicado en Tlaxcalilla, Hidalgo, con terrenos en San Juan del Río.
Xajay: Divisa de toros bravos, actualmente ubicados en la exhacienda de La Laja, Tequisquiapan, Qro.
Un dato curioso para finalizar: en la ciudad de San Juan del Río, en el año de 1948, durante los preparativos para la coronación de la Virgen de Guadalupe como reina de la ciudad, se realizó una corrida de toros para recaudar fondos en la antigua plaza tu toros “Rodolfo Gaona”, ahora convertida en lienzo charro..
Fue Lorenzo Garza “el Ave de las Tempestades”, enlace quien lidió ejemplares de la ganadería de Xajay, contribuyendo con esto a una de las más grandes celebraciones que ha habido en San Juan del Río.
Muchas gracias.




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