Largo como la cuaresma, es una frase que a veces se usa para manifestar que algo ya duró demasiado a modo de queja. Dos años de mi primaria los cursé en el colegio “Juan de Dios Peza” en Cadereyta de Montes, y durante el tiempo de la cuaresma, como parte de las actividades religiosas, teníamos que elegir alguna golosina que nos gustara mucho y abstenernos de consumirla durante esa temporada. Por lo regular elegía pulpas de colores, de esas que vienen en una canastita cuadrada de plástico verde y que hasta la fecha no pueden faltar en mi dieta.
Por ahí de los 10 días ya me urgía que terminara este sacrificio. En su momento seguramente la madre Gema nos explicó el por qué de este ayuno, pero como muchas cosas, de niño no las entendemos. El problema al querer entender el significado de las cosas de la fe, es que nos quedamos con una explicación del catecismo que está dirigida a niños y cuando crecemos, queremos entender las cosas con esa misma explicación que se nos dio; entonces, sin tratar de comprenderlo con una explicación para adultos.
En mi caso eso sucedió con la cuaresma, solo sabía que tenía que ayunar, pero a veces me preguntaba: ¿por qué 40 días y no 30 para que fuera un mes? ¿Por qué 40 y o 60 para que fuera una cifra de 2 meses cerrada?
El número 40 tienen un significado especial para el pueblo judío, pues según su tradición, este número representa la prueba, preparación y la purificación y si recorremos algunos pasajes bíblicos, podemos percatarnos de esto.
El diluvio duró 40 días y 40 noches (Génesis 7:11–24), Moises subió al Sinaí y estuvo 40 días (Éxodo 34:28-35), el pueblo judío estuvo perdido 40 años en el desierto (Números 32:13). Debido a estos pasajes, es que Jesús se fue a orar en ayuno al desierto por 40 días en donde venció a la tentación, al rechazar los privilegios que satanás le ofreció. Después de esos 40 días, Jesús logró su purificación espiritual (Mateo 4:1-11). Esta última referencia al número 40, es el motivo por el que los cristinos ayunan por 40 días, en lo que se le llama la cuaresma, pues se trata de hacer lo que Jesús hizo para prepararse y purificarse, venciendo las tentaciones mundanas.
Como se puede ver, el número 40 es profundamente simbólico y no quiere decir que en 40 días se va a purificar tu alma, hay quienes lo toman de forma literal y hacen penitencia estos 40 días, para después actuar de mala fe el resto del año, al fin y al cabo que con la cuaresma se purifica el alma de nuevo. La cuaresma nos puede servir para recordar que el alma se debe purificar constantemente, habrá a quien le basten 40 segundos, habrá quien tarde 40 años, eso solo lo sabe cada quien.
En el año 325, en el concilio de Nicea, se estableció el ayuno de los 40 días para preparar a los fieles para la resurrección de Jesús. ¿Por qué no cae en la misma fecha siempre? Eso es porque en los tiempos en que Jesús fue crucificado, el pueblo Judío no se regía por un calendario solar como lo hacemos hoy, ellos usaban un calendario lunar y al expandirse el cristianismo a todo el mundo, hay un desfase cada año entre los calendarios solares y lunares, lo que ocasiona que el domingo de resurrección no coincida en una fecha del calendario actual.
Otra cosa que a veces tomamos de manera literal, es el hecho de no comer carne los días de vigilia, pero mi interpretación y explicación histórica la daré en otra ocasión, porque esa es otra historia.


