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Punto de Vista

Hermila Galindo: feminismo real

Hoy no es solo el día 8, asociamos todo el mes de marzo con el Día Internacional de la Mujer y hay mucho de qué abordar sobre el tema, pero hoy quisiera hablar de una mujer que ha sido parte fundamental en el desarrollo de la lucha de las mujeres por exigir el lugar que les corresponde en la vida política de México.

Un ejemplo de ideales y heroísmo, y el término heroísmo no lo uso aquí por haber tomado un fusil, por haber sido espía, por transportar armas o por alguna cosa relacionada con la parte bélica, digo heroísmo, porque a pesar de saber que tenía todo en contra, nunca renunció a su objetivo y que puso a temblar al sistema político mexicano de entonces.

Aunque es poco mencionada en libros de historia, gracias a su lucha, hoy muchas mujeres pueden ejercer plenamente sus derechos políticos, esta mujer es Hermila Galindo.

Nació en Durango el 2 de junio de 1886, en San Fernando, hoy Gómez Palacios. Estudió taquigrafía y quedó huérfana a los 6 años. Su padre le heredó parte de su fortuna, pero por ser mujer, sus hermanos varones le impidieron tomar posesión. Trabajó como profesora en varias primarias y como taquígrafa en algunas oficinas de gobierno. Su vida en la política inició con un acto de rebeldía. En marzo de 1909, el presidente municipal de Torreón pronunciaría un discurso para conmemorar el natalicio de Benito Juárez y en éste se denostaba al entonces presidente Porfirio Díaz.

El presidente de Torreón ensayó el discurso y como él era partidario de Porfirio Díaz, cambió por completo el discurso, enalteciendo a Díaz, pero para cuando hizo los cambios, Hermila Galindo ya había taquigrafiado el discurso original y lo replicó para que todo mundo lo leyera. Pronto el discurso le dio la vuelta a Durango y después al país. En 1911, su fama por difundir el discurso, ya se sentía en la Ciudad de México y fue contactada por el general revolucionario Eduardo Hay y la contrató como su secretaria.

En 1914, Venustiano Carranza entró triunfante a la Ciudad de México tras derrotar a Victoriano Huerta. La encargada de dar el discurso de bienvenida fue Hermila Galindo. El discurso impresionó tanto a Carranza que le pidió que fuera su secretaria particular. A partir de entonces no dejó de luchar en pro de las mujeres y sus derechos. Fundó asociaciones feministas en todos los estados de la república y promovió la educación sexual para mujeres, cosa que entonces era escandaloso. Elaboró una iniciativa de ley y la envió al congreso constituyente de Querétaro, para que, en la constitución que se firmaría el 5 de febrero, se incluyera el derecho al voto de las mujeres, iniciativa que fue desechada, pero ahí no paró la cosa.

En 1918 se postuló como candidata a diputada por el distrito de Tlalpan de la Ciudad de México, cosa que de nuevo escandalizó a todos en ese tiempo. ¿Cómo era posible que una mujer pretendiera tal barbaridad? Las mujeres no podían votar, mucho menos ser votadas. El argumento de Hermila fue claro y contundente: “el artículo 34 de la constitución recién creada, dice que son ciudadanos todos los mexicanos mayores de 18 años que tengan un modo honesto de vivir”. La palabra ciudadanos, incluye a mujeres y varones, por lo que yo soy un ciudadano mexicano mayor de 18 años y tengo un modo honesto de vivir, así que me voy a postular para contender por la diputación.

Tuvo todo en su contra por ser mujer, y fue llamada “la candidata ilegítima” y no ganó, por supuesto, pero dijo algo que solo una mujer de su talla pudo haber expresado: “acepto mi derrota, porque la primera lección democrática es la de saber perder”. Tras la muerte de Carranza, se retiró de la vida pública y se casó. En 1940 recibió la medalla al mérito revolucionario. En 1953 vio su anhelo realizado al modificarse el artículo 34 de la constitución, las mujeres podrían votar. Murió en agosto de 1954 a los 68 años, ya no le tocó votar pues las mujeres emitieron por primera vez su voto en las urnas el 3 de julio de 1955.

Hermila Galindo fue una mujer activa del feminismo en México, pero del feminismo real, ese que sí busca mejores condiciones de igualdad y de justicia para las mujeres. Hoy le dolería el estómago de la risa, de ver cómo muchas personas pretenden que con inventar palabras que terminen con “A” o manosear la historia suprimiendo los apellidos de casadas de las heroínas, contribuyen en algo a dignificar el papel de las mujeres en la sociedad. Los verdaderos cambios y logros de las mujeres, se han dado porque han existido personas como Hermila.

Si tienes curiosidad de saber cómo era físicamente, es la mujer de lentes en medio de Carmen Serdán y Madero que aparece en los billetes de mil pesos. ¡Hermila, vales mil! (literal)

Por cierto, aquí cerca hay ejemplos de personas que creen que, con misandria disfrazada de feminismo, saliéndose de reuniones, o ganando demandas para que se disculpen por haberte observado un error, son heroínas del feminismo.

Dice una canción popular: “la cucaracha ya no puede caminar, porque no tiene, porque le falta, una pata para andar”, pero esa, es otra historia.