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Punto de Vista

Cuando te llega el amor, no hay escapatoria

Es el mes del amor y gracias a la empresa Hallmark se dan regalos, pero sobre todo tarjetas entre los amigos y los enamorados desde finales del siglo XIX. Sería interesante peguntarse: ¿Cómo se relaciona el amor con San Valentín? ¿Quién fue san Valentín? ¿Por qué el 14 de febrero? ¿Desde cuándo se celebra el amor?

Vamos, como siempre, a la máquina del tiempo, a los tiempos del imperio romano (para variar). En la antigua Roma se celebraban las lupercalias, una fiesta en la que los jóvenes pedían al dios Luperco, fertilidad y amor. Era una fiesta muy sexual y se celebraba el 15 de febrero, justo en medio del solsticio de invierno y el equinoccio de primavera ya que de acuerdo a los ciclos agrícolas, esta fecha es cuando la tierra se prepara de nuevo para dar vida.

Conforme Roma se fue convirtiendo al cristianismo, la Iglesia retomó muchas festividades paganas y las adaptó para que pudieran celebrarse de manera religiosa. Una de estas fiestas fueron las lupercalias y se basó en la historia de un sacerdote mártir del imperio. Por ahí del siglo III, Roma estaba en constantes guerras y conquistando territorios a diestra y siniestra, y esto le implicaba tener un gran ejército y bien preparado, por lo que el emperador Claudio II prohibió a los jóvenes casarse, argumentando que el matrimonio distraería a los soldados y el imperio los necesitaba al cien en su chamba, pero no faltó quien hiciera caso omiso a esta orden y de todos modos se casaban, así que el emperador impuso la pena de muerte a todo soldado que desobedeciera. Esto causó el descontento de muchos y de pronto se corrió el rumor de que había un sacerdote que estaba casando a las parejas a escondidas, pues consideraba que, si se amaban, nada ni nadie podían impedir que ese amor se consagrara a Dios.

Como era de esperase, lo cacharon y lo llevaron a encarcelar para después matarlo, pero mientras estuvo encerrado, cuentan que la hija de su carcelero inició una bonita amistad con él. Ella era una joven que había perdido la vista años atrás y pasaba horas hablando con el sacerdote que para este momento ya debes estar imaginando su nombre, pues sí, en efecto este sacerdote se llamaba Valentín y la joven se refería a el como: “mi Valentín”.

La fecha de la ejecución llegó y al ser sacado de su celda, le entregó a la joven un papel y le dijo: léelo después de mi muerte. Esto no tenía sentido pues la joven era ciega, pero igual guardó el papelito. Valentín fue decapitado el 14 de febrero del año 269 y se dice que una vez muerto, la joven sacó el papelito y lo leyó, sí, lo leyó porque recuperó la vista y el papelito decía: “tu Valentín”.

Después de esto, el carcelero y toda su familia se hicieron cristianos pues el milagro se le atribuyó a Valentín y en el año 494, el papa Gelacio lo declaró santo.

Con el paso del tiempo, la mercadotecnia se encargó de lo propio, haciendo de esta festividad de origen religioso, una fiesta de oferta y demanda, por tal motivo en el Concilio Vaticano II, celebrado en 1965, la Iglesia católica “descontinuó” a San Valentín y le quitó lo santo, argumentando que todo había sido un invento y que Valentín jamás había existido.

Esto no ha sido impedimento para seguir celebrando este día al amor, aunque por ahí leí que te das cuenta que ya estás grande cuando relacionas a febrero con las inscripciones y no con San Valentín.

Lo cierto es que no hay edad para el amor; cuando menos te lo esperas, te llega, eso te lo garantizo. Y cuando te llega, no hay escapatoria, pero esa, es otra historia.